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CRÍTICA / Música instrumental novohispana


Baeza. Auditorio de San Francisco. 07-XII-2017. XII FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA ÚBEDA Y BAEZA (FeMAUB). La Fontegara México. Obras de Locatelli, Santiago de Murcia, Luis Misón y anónimos.

José Antonio Cantón

Considerado como uno de los grupos de música antigua más prestigiosos de México, dado el carácter historicista que siempre ha dado a sus interpretaciones, La Fontegara ha sido uno de los alicientes dentro del programa del FeMAUB, generando una gran expectación, dado el protagonismo de dicho país americano en las actividades y conciertos de esta edición del Festival. Se ha presentado con un repertorio de obras reconstruidas a partir de recopilaciones y archivos particulares que demuestran hasta qué punto el clero y la burguesía mexicana estaban al tanto de la música europea del siglo XVIII y aquella perteneciente las décadas anteriores a la independencia. 

Después de dos obras de anónima autoría, destacó la Sonata nº 6 en Sol mayor atribuida al flautista flamenco Antoine Mahaut archivada en la Catedral de México, en la que se pudo apreciar cierto liderazgo de María Díez-Canedo sobre el grupo al marcar siempre el discurso con su flauta, realzando el canto como elemento sustancial. Este hecho se confirmó en el Sonata VII en La mayor de Pietro Antonio Locatelli, conservada en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la metrópoli mexicana, pese a ser una obra en la que se propicia destacadas intervenciones de los otros tres instrumentistas, siendo en ella significativa la persistente presencia del clave, muy bien tocado por Eunice Padilla, alumna del clavecinista John Gibbons del que ha recibido precisión de pulsación, claridad de sonido y sentido armónico, cualidades que quedaron suficientemente demostradas en su interpretación de la Sonata quinta recogida en el Quaderno Mayner que se encuentra en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de México.

La primera parte de la actuación se cerró con varias piezas muy interesantes conservadas en el archivo del museo antes mencionado entre las que destacó la titulada La amable, que daba título al concierto. Es una obra original de André Campra en la que se pudo apreciar el exquisito estilo lírico de este compositor barroco francés. Siguieron a esta pieza una preciosa marcha a dúo atribuida al napolitano Ignazio  de Jerusalem, admirado maestro de capilla de la seo metropolitana mexicana, y una serie de seguidillas que dejaron sensaciones de gracia y alegría en el oyente. 

Extraídas del Códice Saldívar 4, que el profesor Gabriel Saldívar y Silva encontró en Guanajuato en 1943, La Fontegara interpretó seis danzas, siendo la conocida y popular canción Marizápalos la que llamó más la atención por su pegadiza melodía y cadencioso aire. Fue una obra del oboísta de la corte española del siglo XVIII Luis de Misón, su hasta ahora única sonata encontrada y que está escrita en la tonalidad de La menor, la que puso fin a este bien pensado programa en el que La Fontegara ha querido mostrar las prácticas musicales de distintos ámbitos urbanos de México con la intención de rescatar el más auténtico sentido interpretativo histórico y a la vez deleitar a un público que quedó encantado.