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CRÍTICA / La "Poppea" de Salzburgo: aprovechen


Santiago Martín Bermúdez

28-VIII-2018.- Hace unos días que se emitió L’incoronazione di Poppea de Salzburgo, y todavía está disponible. Como sabemos, estas disponibilidades están limitadas en el tiempo. Aprovechen esta nueva Poppea. Esta ópera, atribuida hoy a una especie de "taller Monteverdi" más algunos añadidos de otros compositores, ha experimentado un considerable auge en las dos últimas décadas. Es ya una pieza de repertorio. Es una obra con suficiente cinismo, violencia política y erotismo como para que la consideremos de actualidad. La actualidad es muy dudosa, francamente, salvo que consideremos que las constantes de la historia humana son actuales. No practiquemos el adanismo: lo de Poppea es una historia que, con variantes, se repite desde siempre. El arte, el gran arte, consiste en revivir las limitadas historias y situaciones como si fueran nuevas. Y la Poppea monteverdiana es gran arte.

Poppea se representa cada vez más. Hemos reseñado en esta revista unas cuantas versiones que pasaron a formato DVD. En mayo del año pasado Davide Pozzi y La Venexiana presentaron su Poppea en el Schwetzinger Festspiele, con dirección musical de Davide Pozzi. En el teatro rococó de Schwetzingen, desde luego. Hay por ahí otra Poppea de Schwetzingen, de 1993, dirigida por René Jacobs a Concerto Köln, dirección escénica de Michael Hampe. También el año pasado se pudo ver en La Fenice veneciana (tal como informó en estas páginas Eduardo Torrico) una Poppea en semimontado, pero en este caso con las otras dos óperas monteverdianas, L’Orfeo y también Il ritorno di Ulisse in patria. Todas con dirección musical de John Eliot Gardiner y mise en espace de Elsa Rooke y el propio Gardiner.

En sus dos décadas, el Teatro Real de Madrid ha presentado dos Poppeas, una de ellas en arreglo de Philip Boesmans, con una penetrante dirección escénica de Krzysztof Warlikowsk; la otra con Les Ars Florissants, William Christie y escena de Pierluigi Pizzi (Jaroussky y de Niese, 2010, recordemos).

Pues bien, esta Poppea de Salzburgo tiene un aspecto inmejorable. Vuelve a la carga Christie con Les Arts Florissants, ahora con una puesta en escena muy coreográfica y que promete (no pretendemos hacer crítica ahora, ya habrá tiempo) de Jan Lauwers. Atención a ese amoroso, erótico y desalmado dúo final de siempre, observen cómo lo resuelve Lauwers, y después regocíjense como la pareja o bien denígrenlo. Quién sabe si caben términos medios.

En este reparto, Poppea es Sonia Yoncheva; Neron, Kate Lindsey (no se disimula su feminidad, pero se potencia su arrogancia de personaje macho); Octavia corre a cargo de Stéphanie d'Oustrac; Ottone en la voz de Carlo Vistoli; Séneca en la de Renato Dolcini. También está presente la soprano portuguesa Ana Quintans, que yo diría que ha cantado ya todos los papeles femeninos de esta ópera, incluida la protagonista; aquí dobla como Virtù y como Drusilla.

Lo dicho: aprovechen y disfruten:

https://www.youtube.com/watch?v=bH_cpg59V3o