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CRÍTICA / La "creación" de Christie


Oviedo. Auditorio Príncipe Felipe. 13-V-2018. Haydn, La Creación. Les Arts Florissants. Sandine Piau, soprano. Hugo Hymas, tenor. Alex Rosen, bajo. Director: William Christie.  

Nuria Blanco Álvarez

Les Arts Florissants son sin duda un grupo de referencia en lo que a música barroca se refiere. Acompañan sus intervenciones con instrumentos de época para reflejar de la manera lo más historicista posible las versiones de las obras que interpretan. Si esto es sin duda un gran aliciente, no es menos cierto que controlar las afinaciones de los mismos no es tarea fácil. Llamó la atención que la agrupación comenzara su actuación sin la afinación previa sobre el escenario y en las primeras piezas de La Creación de Haydn pudieron apreciarse algunos desajustes en este sentido. No obstante la versión que William Christie ofreció de la obra fue encomiable. Su gesto claro y preciso consiguió unos admirables resultados en su agrupación, que supo mostrar todos los detalles que se esconden tras esta obra magistral, como los trabajados crescendi en In holder Anmut steh'n y la lograda descripción musical de los distintos animales creados en la tierra en el día sexto, si bien adoleció de un volumen excesivo en varios pasajes que por momentos casi eclipsaban a las voces.

Los violines además, se vieron totalmente arrastrados por el concertino, Hiro Kurosaki, quien lideró tan llamativamente a la cuerda que casi pareció un solista a lo largo de todo el concierto. Por otro lado, el coro fue entrando en calor a medida que avanzaba la partitura creando bellos momentos con un empaste muy cuidado y una línea de canto de las voces agudas muy cálidas y homogéneas, si bien las graves podrían haber dotado de más presencia a sus intervenciones. La soprano Sandrine Piau cumplió adecuadamente con su cometido mostrando una voz dúctil y uniforme aunque no siempre se le oían todas las sílabas del texto, especialmente las últimas de cada palabra.

El joven bajo Alex Rosen afrontó su papel con entereza, aunque un tanto sobreactuado en su gestualidad. El volumen de su voz y la belleza de su timbre fueron los aspectos más llamativos de sus intervenciones, que requerían para la ocasión más bien a un barítono de amplio espectro, viéndose un tanto forzados en su caso tanto los agudos como los graves profundos, donde debería haberse sentido mucho más cómodo. Su dúo con la soprano como Adán y Eva fue,  no obstante, uno de los momentos más hermosos de la velada. El tenor Hugo Hymas actuó con solvencia aunque aún debe evolucionar en su carrera como cantante, siendo el menos carismático del trío protagonista.