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CRÍTICA / John Scofield: Mago de la guitarra


Málaga. Teatro Cervantes. 04-XI-2018. XXXII Festival Internacional de Jazz de Málaga. John Scofield, guitarra. Gerald Clayton, piano y órgano. Vicente Archer, bajo. Bill Stewart, batería. John Scofield's "Combo 66"

José Antonio Cantón 

Considerado entre los grandes guitarristas de jazz, John Scofield ha sido la figura escogida para la clausura del festival de Málaga que ha contado con seis conciertos, más la prevista actuación de Michel Legrand que fue cancelada por indisposición de este admirado músico galo. Formado en la prestigiosa academia Berklee College of Music de Boston, sigue manteniendo como guía de sus improvisaciones ese instinto del estilo soul del que es un preclaro traductor. Con tal impronta inició su actuación acompañado por tres músicos de gran personalidad artística y demostrada capacidad técnica, que le permitían transmitir con contrastada limpieza las sinuosas, y a la vez definidas líneas armónicas que caracterizan su jazz, sustentado en todas las posibilidades expresivas imaginables de la guitarra, a la que da vida con una sonoridad tan propia que la hace inconfundible.

En este concierto, que presentaba su nuevo álbum "Combo 66" publicado el pasado septiembre, se ha podido percibir cómo en sus nueve temas vuelve a desarrollar su creatividad partiendo de la sugestiva articulación de su punteo y así lograr una claridad de sonido que sobresalía muy presente entre el conjunto instrumental, sin perder en momento alguno su tono sobrio y penetrante que recordaba al del vibráfono del gran Gary Burton, con quien colaboró en los años setenta. Siguiendo con su estilo, era perceptible su combinación de pasajes pensados desde el bebop con otros expresados con un marcado legato, que hacía recordar la cadenciosa forma de improvisar del mítico Jim Hall o del no menos importante dominador del hard-bop, Wes Montgomery, figuras imprescindibles para poder entender la evolución de la guitarra en el jazz. 

Valorando su actuación en otros aspectos, hubo momentos que se situó en una especie de neobop con marcados acentos del jazz-rock que posibilitaban que el oyente disfrutara de los refinamientos técnicos que determinan sus particulares estilemas. Estos le permitían llevar su guitarra a una centelleante y angulosa expresividad, favorecida por sus originales arpegios y atrevida capacidad interválica, cualidades que le ha llevado a ser un referente entre sus colegas, como la singular guitarrista alemana Leni Stern —formada también en la Berklee—, o el admirado compatriota de ésta, el polifacético instrumentista John Schröder. Sin duda era un privilegio poder experimentar en esta actuación la confirmación de que John Scofield quedará en la historia del jazz como un puente que ha sabido conectar la vieja escuela con la más vanguardista guitarra, de la que Hendrix fue un adelantado en el rock.

Para implementar su esplendorosa creatividad contó con la inestimable colaboración del polifonista Gerald Clayton en el órgano y en el piano. Desnaturalizada la tímbrica de éste desde el control de mezcla de sonido, generaba una curiosa mixtura con la guitarra, mínimamente alterada en su carácter, para así potenciar en ella un canto singular, que por instantes ponía en trance al maestro, llegando a no poder evitar en su rostro la mímica de un vocalista silente. En el acompañamiento, hay que valorar la excelente intervención del contrabajista Vicente Archer, uno de los intérpretes más destacados de su generación, dado su perfeccionismo rítmico, la profundidad de su sonido y cómo lleva la respiración y pulso de su instrumento con una organicidad  de natural respuesta. Su importancia en el cuarteto fue capital, propiciando el brillo de Scofield al contrastar con la fraseología de éste, impregnada siempre de un halo blues, favoreciendo la percepción de sus fusionadas líneas melódicas y realzando la originalidad de su personalísimo arte de improvisación. El batería Bill Stewart fue académico en el tratamiento de su instrumento, al ajustarse siempre al sorpresivo discurso que brotaba de la guitarra, demostrando una intuición rítmica de espontáneo automatismo. 

La presencia de John Scofield en la clausura del Festival, presentando su nuevo trabajo, ha significado un broche de oro para su programación, dentro de la línea ascendente de este gran evento musical que, en cada edición, no deja de crecer en espectadores y contenidos, convirtiéndose así en un referente absoluto entre los organizados en los ya tradicionales otoños jazzísticos de nuestro país.

Foto: Daniel Pérez