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CRÍTICA / "Iván el Terrible" en los Premios Princesa de Asturias


Oviedo. Auditorio Príncipe Felipe. 19-X-2017. XXVI Concierto Premios Princesa de Asturias. Prokofiev, Iván el Terrible. María Luisa Corbacho, Alfredo García, Jorge Moreno. Coro de la Fundación Princesa de Asturias. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Director: Miquel Ortega.

Nuria Blanco Álvarez

Como cada año, ha tenido lugar en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo el tradicional concierto previo a los Premios Princesa de Asturias, presidido por los Reyes y con la asistencia de la mayoría de premiados. En esta ocasión con 500 invitados menos de los habituales al haberse tenido que cerrar al público la parte de atrás del escenario por motivos de seguridad del edificio. En el evento siempre participa el Coro de la Fundación, su momento más esperado de todo el año por motivos evidentes, acompañado en la mayoría de las ocasiones por la OSPA, esta vez dirigidos por Miquel Ortega y con los cantantes María Luisa Corbacho y Alfredo García para interpretar Iván el Terrible. Resulta curiosa la coincidencia de la obra elegida con los convulsos momentos que políticamente está viviendo nuestro país. Justamente hace un siglo del triunfo de la Revolución rusa que supuso el fin del zarismo y muchas artes se utilizaron como vehículo de propaganda política. Compositores como Prokofiev tuvieron que exiliarse y a su regreso hubieron de aceptar las normas impuestas por el nuevo poder.

Así nace Iván el Terrible, basada en el personaje histórico del siglo XVI Ivan Vasilevich, héroe de la nación rusa, como película cinematográfica bajo la dirección de Eisenstein con música de Prokofiev que posteriormente Stassevich transforma en una cantata para mezzosoprano, barítono, coro mixto y orquesta sinfónica incluyendo entonces a un narrador que encauce la obra dentro de la historia: el zar Iván IV, su lucha contra la nobleza corrupta, sus reformas administrativas, etc. Por todo ello, el papel de narrador resulta esencial en esta obra para poder transmitir su esencia y situar al oyente en el contexto de la misma, agradeciéndose la traducción al español de estas partes. Este papel corrió a cargo del actor y dramaturgo Jorge Moreno que estuvo sencillamente espléndido, dando muestras de un talento que más pronto que tarde debería verse más reconocido a nivel nacional.

La mezzo María Luisa Corbacho se adaptó perfectamente a las demandas de la obra, tanto por sus cualidades vocales como expresivas y el barítono Alfredo García desempeñó bien sus breves intervenciones destacando la atractiva energía de su línea de canto. La OSPA actuó con corrección bajo la batuta de Miquel Ortega, maestro dotado de notables cualidades conductoras que aportó solvencia a la ejecución de una partitura muy compleja que conocía sobradamente. El Coro de la Fundación Princesa de Asturias, sin embargo, no estuvo a la altura. A pesar de su carácter amateur, con la amplia trayectoria que alberga a sus espaldas y los medios que tiene a su alcance, no se entiende la escasa evolución que han desarrollado en los últimos años. Casi un centenar de voces que sonaban con poca entidad, problemas de afinación en varios momentos y sobre todo, un sonido muy frágil y crispado en los agudos, especialmente en las sopranos.