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CRÍTICA / Intimista guitarra de David Russell en Alicante


Alicante. ADDA. 12-I-2019. David Russell, guitarra. Obras de S. Assad, Bach, Barrios, Coste y Haendel.

José Antonio Cantón

La tercera cita del VII Ciclo de Guitarra programado por el ADDA para la presente temporada ha estado ocupada por uno de los grandes maestros de este instrumento como es el escocés David Russell interpretando un repertorio en el que ha alternado obras barrocas con otras de autores del siglo XX y actuales, como Sergio Assad, del que tocó dos singulares retratos musicales, uno de ellos dedicado al propio David Russell.

El recital coincidía con la inauguración del VII Máster en Interpretación de Guitarra Clásica que organiza la Universidad de Alicante con la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad, y que dirige el guitarrista alicantino Ignacio Rodes con creciente prestigio desde su fundación, dado el profesorado elegido entre los más grandes intérpretes del mundo y los sistemas de trabajo que posibilitan un pormenorizado e individualizado enriquecimiento en la formación de los alumnos que durante seis meses conviven en el Edificio San Roque, habilitado por el municipio de Alicante para esta función académica musical de posgrado.

David Russell ha convertido su recital en una master-class previa a su participación como profesor en el mencionado máster iniciando su actuación con una Introducción y polonesa de Napoleón Coste, que sirvió para calentar manos y predisponer al oyente a la musicalidad de mayor rango que iba a sucederle; una adaptación de la Séptima suite HWV 432 de Haendel, que tradujo con exquisito sentido barroco, de manera singular el pasacalle final, transmitiendo su rica ornamentación con especial gusto. Fuera de programa, quiso terminar la primera parte con dos piezas de Agustín Barrios; el aire popular paraguayo Caazapá y su conocida composición Un sueño en la floresta, con la que hizo toda una exhibición de igualdad de tañido en la ejecución de los trémolos.

La segunda parte la inició con transcripciones de dos conocidos corales de Bach titulados Despertad, nos llama la voz y Jesús, alegría de los hombres. Con ellos quedaba claro cómo este guitarrista es considerado como uno de los más grandes transcriptores para el instrumento español por antonomasia. Continuó con dos obras de Sergio Assad dedicadas a Sandy Bolton, un entrañable amigo de David Russell, ya fallecido, y gran mecenas del Departamento de Guitarra en la Universidad de Arizona, y otra dedicada al propio David Russell. Ambas significaron los momentos más emocionantes de la actuación por su enjundia musical y por el cariño que puso Russell en su recreación, después de explicar al público su motivación, origen y detalles técnicos de su composición, demostrando posteriormente con su sentida interpretación, de manera significativa la muñeira que contiene la obra David's Portrait, por eso de que Russell reside en Galicia, el precioso resultado estético conseguido por el compositor brasileño.

Ante el entusiasmo del público que llenaba prácticamente la sala de cámara del ADDA, Russell ofreció, también fuera de programa, dos valses de Agustín Barrios, el Primero y Cuarto de su Op. 8, titulados Vals de la primavera y Vals en Sol, que sirvieron para que el público disfrutara de nuevo de la música del genial guitarrista guaraní. Ante los interminables aplausos, quiso seguir tocando en línea con el carácter íntimo y cercano que le dio a su recital haciendo una añorante incursión por el folclore de su tierra británica, con dos danzas escocesas y una irlandesa que dejaron patente cómo esta música difícilmente se puede interpretar con más autenticidad, esmero y naturalidad que como lo hizo este gran maestro de la guitarra. Así terminaba este esperado recital que ha significado un magnífico pórtico para el VII Máster en Interpretación de Guitarra Clásica de Alicante, ciudad a la que Russell lleva vinculado más de cuarenta años desde que en su juventud la conociera durante su etapa de formación con el guitarrista alicantino José Tomás.