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CRÍTICA / Inolvidable Vivaldi


Úbeda. Auditorio del Hospital de Santiago. 20-V-2017. XXIX Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda. Europa Galante. Director: Fabio Biondi. Obras de Antonio Vivaldi.

José Antonio Cantón

El concierto protagonizado en el Festival de Úbeda por la orquesta barroca Europa Galante liderada por su fundador, el violinista palermitano Fabio Biondi, ha significado un punto culminante de su programación, tanto por el atractivo de su contenido, dedicado exclusivamente al ilustre músico veneciano Antonio Vivaldi, como por la calidad estilística, sustancial aspecto de una actuación que quedará en la memoria del festival ubetense.

Fabio Biondi, con dos sinfonías barrocas que sirvieron respectivamente para abrir y cerrar el concierto, cuatro conciertos para violín y orquesta, más uno precioso para viola d'amore y laúd, y otro para orquesta sola, ha querido dejar una visión amplia del sentir musical de aquel presbítero pelirrojo que llegó a ser conocido universalmente por sus famosas, Le quattro stagioni, contenidas en su colección titulada, El cimiento de la armonía y la invención op. 8. Para esta propuesta ha contado con intérpretes de plena confianza por su grado de conjunción, convicción estilística y amplia experiencia. Así se pudo percibir desde el primer sonido emitido por Europa Galante, implementado por el temperamento igual adoptado de cuatrocientos quince hercios, lejos de otros sistemas de afinación irregular como el escasamente usado en la actualidad de Francesco Antonio Vallotti, coetáneo de Vivaldi, pero que por algunos intérpretes se defiende en aras de la autenticidad en sonido y lenguaje. 

La adopción de tal sistema de afinación venía obligado por el cordaje de tripa natural, o similar, de todos los instrumentos, lo que obligaba al oyente a cambiar su percepción, asumiendo merma de brillantez que se veía compensada por una dulzura de sonido de aterciopelada irisación. Este efecto se incrementó en el Concierto para viola d'amore, laúd y orquesta RV.540, una joya de invención musical ya tardía, sólo imaginable en la mente del genial petre rosso veneziano, escrita en 1740 con motivo de una visita del príncipe elector de Sajonia a Venecia. La mixtura de sonido obtenida entre la viola de Biondi y el laúd de su fiel Giangiacomo Pinardi fue una de las experiencias más hermosas que puede tener un oyente de la música de Vivaldi, muy admirada, nada más y nada menos, por colegas como Johann Sebastian Bach, quien hizo algunas adaptaciones de sus obras.

En la segunda parte del concierto, la afinación previa a cada intervención así como las correcciones que en tal sentido debían producirse en el mismo momento de la ejecución de cada pasaje aumentaron dado el incremento de articulación que requerían las obras, todas ellas de altísimo nivel virtuosístico y elevado grado de exigencia expresiva. Biondi asume positivamente la inevitable y natural dificultad de estar frotando con su arco cuerdas de material orgánico que, con su vibración, tienden a perder la afinación. Tal cordaje era el que se usaba en la época de Vivaldi. El canto resultante de su violín y el sonido del conjunto del grupo sumió al público en un estado de seducción que se manifestaba en una concentrada atención verdaderamente significativa.

Cuando se esperaba concluyera el concierto con un bis también de Vivaldi, Biondi quiso, haciendo honor al nombre de su grupo, despedirse con un vivo movimiento de estilo galante perteneciente a un Divertimento en Re mayor de Haydn, culminando una actuación que marcará esta edición del festival.