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CRÍTICA / Homenaje a un genio de la guitarra


Córdoba. Gran Teatro de Córdoba. 01-VII-2017. XXXVII Festival de la Guitarra de Córdoba (FGCO). Cuarteto Cañizares. Orquesta de Córdoba. Juan Manuel Cañizares, guitarra. Director: Lorenzo Ramos. Obras de Cañizares, Turina y distintos palos flamencos.

José Antonio Cantón

La segunda jornada del FGCO ha estado marcada por el estreno del Concierto Flamenco para guitarra y orquesta del guitarrista y compositor Juan Manuel Cañizares, con el que ha querido rendir homenaje a su mítico colega Francisco Sánchez Gómez, conocido universalmente como Paco de Lucía, sin género de duda, el más grande tocaor de flamenco que haya existido. La colaboración que durante más de una década mantuvieron ambos artistas ha influido enormemente en la personalidad musical de Cañizares y todos los guitarristas flamencos posteriores al genio de Algeciras, que supo revolucionar el toque asumiendo todas las fuentes de este arte, especialmente del cante jondo, del que asumió el sentido expresivo y el desarrollo musical, al transportarlo al instrumento de las seis cuerdas desde un desafío técnico inigualable, que ha llevado a muchos entendidos a dividir la historia de la guitarra flamenca en un antes y un después del gran músico algecireño.

Tres tiempos son los que estructuran esta obra, siendo el primero una bulería escrita con un variado desarrollo, implementado por una instrumentación amplia en metal y profusa en percusión, realidad que obliga a amplificar la guitarra para compensar el mayor volumen del sonido orquestal, aspecto que no fue lo suficientemente equilibrado, dada la necesidad en el oyente de poder percibir la rica articulación que el compositor quiere ofrecer en este movimiento titulado Tiempos de bulerías. El segundo es un sereno pasaje de clara evocación a los característicos sones de Paco de Lucía, recordando cuando este maestro convertía en puro sentimiento su guitarra, haciéndola cantar con inigualable hondura. La vitalidad y la alegría del tango flamenco preside el discurso del tercer movimiento titulado Allegro festivo por tanguillos, reflejo del profundo y a veces disimulado gozo que transmitía el maestro Paco de Lucía cuando tocaba las coplas de este importante palo. El éxito alcanzado ha sido rotundo debido entre otras causas al gran entendimiento con el titular de la OC, el maestro Lorenzo Ramos, que ha sabido trasladar a sus músicos el duende de este ancestral y a la vez popular género musical muy implantado en Andalucía, cultivando y sabiendo dar forma orquestal a cada uno de sus compases. Una matizada y bien definida interpretación previa de La oración del torero de Joaquín Turina fue un positivo presagio de la buena aportación de la orquesta a esta cita del festival que pasará como uno de los eventos más singulares de su programación.

La primera parte fue protagonizada íntegramente por  el Cuarteto Cañizares con su titular al frente. Tanto Juan Manuel, en su calidad de líder, como su segundo guitarra Juan Carlos Gómez y la pareja de baile Ángel Muñoz y Charo Espino alcanzaron las esencias de un espectáculo flamenco en el que a la guitarra del maestro sólo le faltó bailar. La danza acaparó la atención en la rumba Cuerdas del alma después de que Cañizares brillara en la bulería que contiene el tema El abismo, y en Lejana, una serena balada que cautivó al auditorio por su armoniosa y sentida cadencia. Un vals que tiene por título Palomas, en el que las castañuelas de Charo Espino ponían el contrapunto al continuado redoble de las dos guitarras, hizo estallar al entendido público cordobés que no podía por menos reconocer el arte de este maestro de la guitarra que, desde el flamenco, ha irrumpido en el mundo clásico llegando a ser uno de los intérpretes más admirados del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, hecho confirmado cuando fue elegido por la Orquesta Filarmónica de Berlín para su interpretación con Simon Rattle al frente en su popular y bien elegido siempre "Concierto para Europa", que tuvo lugar en el Teatro Real de Madrid el primero de mayo del año 2011.