Ud. está aquíInicio / CRÍTICA / García Asensio, en plena forma

CRÍTICA / García Asensio, en plena forma


San Lorenzo de El Escorial. Teatro Auditorio. 20-X-17. María Espada, Cristina Faus, Gustavo Peña, Tobias Schabel. Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE. Director: Enrique García Asensio. Obras de Arriaga, Lauzurika y Mozart.

Daniel De la Puente

En plena forma a sus ochenta años, Enrique García Asensio se volvía a poner al mando de la Orquesta y Coro de Radiotelevisión Española, una institución de la que ya fue titular décadas atrás, para aplicar una dosis extra de energía musical en este extraño retiro escurialense en el que las interpretaciones artísticas no acaban de ocupar la primera línea de atención.

En esta ocasión se estrenaban los Tres Espacios Luminosos, la obra ganadora del último premio Reina Sofía de Composición Musical, programada junto con la obertura Los Esclavos Felices de Arriaga y la Misa de la Coronación de Mozart.

En el concierto del viernes, con una entrada relativamente buena teniendo en cuenta el cierre del anfiteatro, la orquesta empezó con brillo y un sonido jovial la obertura, aunque volvieron a ponerse de manifiesto los problemas acústicos y la falta de adaptación a una sala que sigue dando claros problemas de encaje, sobre todo entre maderas y cuerdas.

La carga sonora del conjunto está acentuadísima en los primeros atriles de las cuerdas, situados prácticamente en el proscenio, y en aquellos músicos que ocupan gradas elevadas, pero es prácticamente imposible escuchar a los que están en el centro del escenario desde una posición central en el patio de butacas, dejando siempre una sensación muy extraña de sonido incompleto.

Será este un problema que tendrán que abordar los técnicos y la dirección artística si desean que el público disfrute de los conciertos sin tener que realizar el esfuerzo extra actual para tener una audición satisfactoria.

En la harina del concierto, la obertura de Arriaga fue un comienzo prometedor en una velada que fue oscureciéndose (como la sala) a medida que transcurrían los minutos.

Tras un intervalo eterno para el cambio de disposición y con una re-entrada de la orquesta más propia de colegiales en el patio de recreo, García Asensio dirigió los Tres Espacios Luminosos con movimientos claros y precisos destinados a que los músicos nunca perdieran referencias en un maremagnum sonoro con pocos anclajes estructurales.

La obra puede funcionar excelentemente como ejercicio o estudio compositivo, pero es prácticamente ininteligible desde el punto de vista narrativo o interpretativo, y dejó al público tan frío que el maestro tuvo que cerrar, literalmente, la partitura para hacernos comprender que la pieza había acabado. La acogida del patio de butacas, gélida.

Aquí sería injusto no mencionar a los percusionistas de la orquesta, que realizaron una auténtica exhibición de precisión y brillantez en un obra carente de interés.

En cuanto a la Misa de la Coronación, García Asensio ofreció una versión animosa aunque algo tosca, con pocas concesiones en colores y dinámicas y dotada de cierta verticalidad, aunque siempre plena de energía y capacidad comunicativa.

El coro, correcto en líneas generales y con la precisión que suele mostrar en la dicción (y que siempre se agradece), adoleció de un balance demasiado acentuado en sopranos, que tapaban casi por completo al resto de voces en las partes homofónicas, muy predominantes en la misa. Solo en las zonas de fugato se pudieron percibir otros colores, aunque no ofreció una paleta demasiado amplia ni en dinámicas ni en fraseo.

En el cuarteto solista, María Espada brilló con su propia luz a pesar del boicot y acoso constante que sufría por parte de los camarógrafos, en constante movimiento y tratando de realizar tomas imposibles e inexplicables a solo unos pocos centímetros de la soprano, claramente nerviosa por ello. Pese a todo, su Agnus Dei, inteligentemente conducido por Gª Asensio, siempre pendiente del sonido, hizo que mereciera la pena la excursión a San Lorenzo. 

El público no recibió con demasiado entusiasmo esta nueva entrega en el exilio de Coro y Orquesta. Ni un solo "¡bravo!" y forzadísima la segunda salida del elenco con un hilo de aplausos... Todo muy desangelado, y ciertamente desconcertante, de nuevo. Sería por las prisas por salir.