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CRÍTICA / Escogida vanguardia española


Córdoba. Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco. 15-III-2018. Conjunto instrumental OCAZEnigma. Director: José Luis Temes. Obras de Carlos Fontcuberta, María Eugenia Luc, Juan Cruz Guevara, Eduardo Pérez Maseda, Miguel Ángel Remiro y David del Puerto.

José Antonio Cantón

Seis compositores del actual panorama de la creación musical española han dando contenido al cuarto concierto de la presente edición de este festival, consolidado ya como una de las citas de música contemporánea más interesantes de nuestro país. Para esta ocasión se ha contado con un sexteto proveniente del prestigioso Grupo Enigma, también conocida como la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza que, con la sabia dirección de su fundador, el sólido músico y profesor Juan José Olives, se ha convertido en una de las formaciones de referencia absoluta en España dedicada a la interpretación de música contemporánea. Se presentó bajo la dirección de otro incuestionable y reputado maestro de la interpretación del repertorio de nuestro tiempo como es José Luis Temes, que sustituía al titular, ausente por un imponderable de último momento. 

Perdiéndose en el rumor de la memoria es el título de la obra de Carlos Fontcuberta que abría el programa. Escrita para un cuarteto integrado por flauta, clarinete, violonchelo y piano, se percibe impulsada de manera sinuosa por este instrumento polifónico hacia un clímax en el que adquieren distinción propia cada uno de los otros tres, para, en un lento proceso de dilución, hacer que en el oyente resuenen inconscientemente las tensiones de la primera sección de la obra. El maestro Temes supo iniciar con claridad la estratificación sonora que pide su discurso.

 Le siguió una de las obras más interesantes de la velada como fue Mian de María Eugenia Luc, actualmente profesora del Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene) e interviniente en la fundación del grupo Kuraia Ensemble que, precisamente, cerrará el festival. En sus tres partes, la compositora argentina quiere meditar musicalmente sobre esta técnica china (mian) de relajación y expresión del rostro con la intervención del pícolo y el clarinete bajo, como indicadores sonoros de situaciones límite de control en tal proceso. La levedad de su conclusión sirvió para poder admirar el virtuosismo de este grupo, dada su identificación con el lenguaje propuesto, siempre muy bien traducido por Temes.

Cierto grado de agresividad destila la obra de Juan Cruz Guevara titulada Quess. En su inquietud por buscar el color de cada uno de los seis instrumentos de su plantilla, mantiene una dinámica muy alta sólo contrastada por una pequeña y delicada cadencia del violín para concluir con un claro discurso de acción-reacción, llegando en esta alternancia a cierto grado de compresión de frecuencias. Como contraste a tan agitada obra del compositor macaelense, siguió una interesante y a la vez condensada panorámica del pensamiento musical camerístico del madrileño Eduardo Pérez Maseda, reflejado en su obra Cinco pequeñas piezas para violonchelo y piano. Zsolt G. Tottzer al chelo y Juan Carlos Segura al teclado conjugaron una sustancial traducción del contenido de cada pieza, destacando en los ritmos encontrados de la segunda, Molto leggiero, y en la tensión convencional de sus timbres en el titulado Convulso, donde apareció ese rasgo tan difícil de la creación contemporánea cual es ser respetuosa con la tradición sin perder sentido de vanguardia. Puede llegar a pensarse que esta página es una concentrada muestra de la inquietud estética del autor, situado creativamente en el tiempo entre una académica herencia recibida y la necesidad de expresar la rompedora voz personal. El enigmático Omaggio es una prueba de esa necesidad, dejando a la sensible experiencia del oyente su mágica referencia de inspiración. El Allegro-Presto final hace la función de desahogo ante las tensiones anteriores, siendo muy bien comprendido por el dúo, que así se alzaba como uno de los destacados protagonistas de esta bien programada velada de música contemporánea.

Tierra Adentro del compositor zaragozano Miguel Ángel Remiro es una obra de evidentes connotaciones populares de fácil previsibilidad en su desarrollo en la que los siete instrumentos para los que está escrita transitan por la naturalidad expresiva de cada uno de sus timbres dejando siempre, tanto individual como colectivamente ensamblados, una agradable sensación en el oyente que se ve sumergido en sus contratiempos y ritmos sincopados, tan propios de la música popular. Tanto el maestro Temes como el sexteto, se sintieron liberados ante el aparente menor esfuerzo de concentración expresiva que pide esta obra. 

El concierto terminó con un reciente sexteto escrito el pasado año por el madrileño David del Puerto, titulado Insomnio y Chacona. Sus poco más de diez minutos de duración contienen un amplio bagaje del desasosiego experimental de este músico de sólida formación en la que condensa una serie de discursos que van desde el equilibrio de la cuerda en el trío inicial, hasta el paso constante de secretas líneas de canto, con la incorporación del piano, flauta y clarinete, siguiendo por esbozados contrapuntos, que se suceden con cierto aire modernista, para terminar con una curiosa chacona que discurre como alivio de un interesante insomnio creativo, desencadenante necesario de esta muy bien estructurada composición. Con su interpretación, José Luis Temes demostraba su dominio de lenguaje, su capacidad de transmisión y claridad de traducción, cualidades que fueron respondidas con ese cultivado instinto natural que poseen los instrumentistas del Enigma, toda una garantía del buen hacer y la mejor difusión de la música contemporánea.

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