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CRÍTICA / Esclarecido Ravel en Córdoba


Córdoba. Gran Teatro de Córdoba. 29-XI-2018. Benedetto Lupo, piano. Orquesta de Córdoba. Director: Gerrit Priessnitz. Obras de Copland, Falla, Ravel y Strauss.

José Antonio Cantón

El Festival de Piano Rafael Orozco ha clausurado su decimoséptima edición con la participación de uno de los pianistas italianos más reconocidos en la actualidad: Benedetto Lupo, interpretando el Concierto para piano y orquesta en Sol de Maurice Ravel, obra singular del repertorio concertante por su diáfana escritura y la belleza de su música. Estas dos premisas han sido tenidas en cuenta de manera clara a la vez que sobria por parte de este solista en mutuo y confiado entente estético con el director invitado para esta ocasión por la Orquesta de Córdoba (OC), el alemán Gerrit Priessnitz. Ambos se han planteado la interpretación de esta obra con gran fidelidad a los postulados del compositor de una manera en la que han equilibrado conocimiento, técnica y esa difícil espontaneidad que en ella pide el compositor.

En el primer movimiento Lupo supo destacar con limpieza y energía los motivos armónicos que se suceden después del latigazo inicial, desarrollando toda su delicadeza expresiva en la sugestiva coda de pintorescos modos españoles. Brilló con sobria articulación y esclarecido canto en el segundo movimiento, una de las páginas más hermosas escritas por Ravel, siendo acompañado con un elevado sentido de ensoñación por el corno inglés en su parte final, dejando ambos instrumentos una relajante sensación en el oyente antes de abordar el desenfrenado discurso que imprimió el director al tiempo final, en su intención de exponer en todas sus consecuencias el contraste que quiso transmitir el autor en este episodio conclusivo de la obra. Motivó así a la OC a dar lo mejor de sí, haciendo olvidar al oyente los desajustes de afinación, coordinación y conjunción camerísticas producidos en la interpretación de la siempre complicada y exigente Metamorphosen de Richard Strauss, sobrecogedora obra con la que se abrió el concierto. 

Con la actuación de Lupo se cerraba un Festival equilibrado en su programa tanto en intérpretes como en contenido musical, pudiéndose admirar cómo las nuevas generaciones vienen buscando su lugar en el panorama pianístico ante figuras consagradas como Boris Berman o Vladimir Ovchinnikov, maestros indiscutibles que serán siempre recordados junto a Benedetto Lupo como protagonistas más destacados de esta edición.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada a dos pinceladas de la suite sinfónica El amor brujo de Manuel de Falla, concretamente Pantomima y Danza ritual del fuego, con las que el maestro Priessnitz supo descubrir cómo la OC tiene interiorizado el lenguaje de esta música de manera natural, lo que llevó a que se produjeran los aplausos más entusiastas. La evocadora música americana contenida en los pentagramas de la obra de Aaron Copland Appalachian Spring fue transmitida con soltura y determinación por parte del director, entendiendo el sentido programático de cada uno de sus episodios así como el relato que encierra su orden dentro de la obra. Fue muy interesante su lectura del segundo, quinto y la conclusión, permitiendo que ésta propiciara el mejor colorido que puede emitir la Orquesta de Córdoba que, con la reciente incorporación de Carlos Domínguez-Nieto, como nuevo director titular, está llamada a conseguir el mejor estado de forma de su historia.

Foto: Francisco Casado