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CRÍTICA / Elegante sencillez sublimada


Madrid. Auditorio Nacional. 3-V-2018. Sara Mingardo, contralto. Forma Antiqva. Director y clave: Aarón Zapico. Obras de Marini, Falconieri, Merula, Carissimi, Kapsperger, Salvatore y Monteverdi.

Rafael Ortega Basagoiti

En su segunda presencia para el ciclo Universo Barroco de este año, y con formato similar al que en su momento ofrecieron con Anna Caterina Antonacci, Forma Antiqva se presentó ahora con la formidable Sara Mingardo. Precioso programa en torno al Seicento italiano, que habían hecho con éxito arrollador el día previo en Oviedo, y que el pasado jueves ofrecieron en Madrid. Desde el O bellissimi capelli de Falconieri, luego bisado ante el entusiasmo del público (y en la segunda ocasión con ritornellos improvisados por los componentes de Forma Antiqva), hasta el inolvidable Lamento d’Arianna monteverdiano.

El concierto fue un verdadero festival de elegancia expresiva, de belleza, de exquisito gusto en el decir musical (nunca mejor dicho, porque los recitativos en manos de esta contralto son justamente la mejor expresión de ello) de esta intérprete superlativa de este repertorio como Sara Mingardo, pero también del fenomenal apoyo recibido del grupo que dirige con tanto acierto como rigor Aarón Zapico. Lo sencillo y elegante sublimado, podríamos bien decir, porque cada frase, cada inflexión, nos transmitía y nos transportaba. Hemos citado estas dos páginas pero se podrían mencionar todas sin excepción. La maravillosa recreación del también Monteverdiano Voglio di vita uscir, que solo al final muestra en verdad el clima ominoso, o la también estupenda del delicioso Folle è ben che si crede de Merula que cerraba el programa. Estos podrían muy bien ser ejemplos perfectamente válidos de unas interpretaciones modélicas y de un entendimiento y complicidad absolutos entre cantante y conjunto instrumental. Como siempre, cuando los intérpretes disfrutan (y ello fue bien palpable en la velada), es raro que el público no lo haga.

Los músicos de Forma Antiqva recrearon con paralelo acierto las piezas instrumentales intercaladas, con bellezas como las Folias echas para mi señora doña Tarolilla de Carallenos de Falconieri, donde todos los componentes del grupo se lucieron con brillantez, o las deliciosas e improvisadas Variaciones sobre la Capona y la Chacona, expuestas con una frescura y vitalidad envidiables. Hora y media sin descanso de una música excepcional traducida con una sensibilidad difícil de igualar. Zapico dedicó unas tan cariñosas como justas palabras de reconocimiento a Antonio Moral por su labor al frente del CNDM estos años y por el especial interés mostrado en su proyecto por la música pretérita y por grupos españoles en alza como este estupendo conjunto asturiano. Una velada, en suma, deliciosa.