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CRÍTICA / El arte de la transcripción


Córdoba. Teatro Góngora. 30-VI-2017. XXXVII Festival de la Guitarra de Córdoba. Manuel Barrueco & Beijing Guitar Duo. Obras de Bach y Granados.

José Antonio Cantón

Protagonizando el concierto inaugural del festival, el gran guitarrista clásico cubano Manuel Barrueco acompañó e intervino en la presentación del Beijing Guitar Duo, integrado por dos de sus más destacadas discípulas, las chinas Meng Su y Yameng Wang, verdaderas herederas del talento musical de su maestro. Los tres interpretaron un programa de alto contenido estético y de muy exigente nivel técnico. 

Abrieron su actuación con una transcripción del Sexto Concierto de Brandenburgo BWV 1051 de J. S. Bach, en el que las tres guitarras se repartieron la estructura instrumental original de la obra para no dejar en momento alguno de destacar el efecto contrapuntístico en el que se sustenta el Allegro con que se inicia, acentuando los ritornelli en un siempre mantenido canon. Estos determinaron la alta musicalidad de las dos guitarristas, integradas como un solo elemento sonante con el discurso de Barrueco, perfecto traductor del pensamiento bachiano. La interpretación fue creciendo en riqueza artística en el Adagio central, una de las páginas más meditativas escritas por el gran compositor turingio, hasta llegar a su punto culminante de belleza en el Allegro último, donde los tres desgranaron el sincopado ritmo que caracteriza este movimiento final. 

Barrueco confirmó su profundo entendimiento de la música del Cantor de la Iglesia de Santo Tomás de Lepzig con una espléndida interpretación de su famosa Chacona, último movimiento de la Segunda Partita para violín BWV 1004, transcrita para guitarra por él mismo, en la que dejó de forma brillante cómo se puede hacer un trabajo de tal envergadura musical siendo fiel al espíritu original de la obra, haciendo que la guitarra despliegue todas sus posibilidades polifónicas. Para un melómano avezado, es toda una experiencia ver tanto arte concentrado desde el pensamiento creativo, el ámbito recreativo del trasncriptor y el aspecto interpretativo como el ofrecido por el maestro Barrueco, llegando a protagonizar, estoy seguro, uno de los momento estelares de la presente edición del festival.

Nada más iniciarse la segunda parte del concierto, dedicada íntegramente a obras de Enrique Granados, llamó la atención del oyente la  plena identificación de las dos guitarristas con el lenguaje contenido en los preciosos Valses poéticos del compositor ilerdense, dejando una sensación de normalidad estilística carente de cualquier tipo de afectación o modismo preexistente con que tan a menudo es tratada esta música. Siguió una excelente interpretación de El Pelele y dos piezas de Goyescas que hicieron las delicias de un público que, ante su insistente aplauso, llevó al Beijing Guitar Duo a ofrecer como bis un pasaje de la obra China West Suite compuesta por su compatriota Chen Yi, también transcrita por Barrueco, en la que ambas intérpretes demostraron cómo la guitarra se puede adaptar a las sonoridades de la música oriental con sugestivo encanto tímbrico.

Junto al maestro Barrueco, se despidieron con la danza cubana titulada El Velorio del popular compositor habanero del siglo XIX Ignacio Cervantes, confirmando su capacidad de adaptación a la música iberoamericana con precisión técnica, espontánea gracia y natural sentido latino. Dada la extraordinaria calidad del Beijing Guitar Duo, más pronto que tarde, será uno de los referentes a nivel internacional de este tipo de formación instrumental, constatando como extraordinario resultado la labor de absoluta referencia didáctica que el maestro Barrueco viene desarrollando en el Conservatorio del Peabody Institute de la Universidad John Hopkins de Baltimore, actividad que también va a desarrollar en Córdoba durante dos jornadas de masterclasses organizadas por el Festival.