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CRÍTICA / Duelen las cadenas


Bilbao. Palacio Euskalduna. 21-X-2017. Verdi, I Masnadieri. Aquiles Machado, Marta Torbidoni, Vladimir Stoyanov, Mika Kares, Juan Antonio Sanabria, Petros Magoulas, Alberto Núñez. Coro de Ópera de Bilbao. Sinfónica de Bilbao. Director musical: Miguel Ángel Gómez Martínez. Director de escena: Leo Muscato

Asier Vallejo Ugarte

Sobre estos Masnadieri planeaba el recuerdo de unas funciones no muy lejanas (enero de 2004) en las que Francisco Casanova y Fiorenza Cedolins se mostraron en el mejor momento de sus carreras, ¡y cómo cantaban ambos en plenitud! Si esta vez no se esperaba una maravilla similar era, entre otras cosas, porque los días previos al estreno bailaron demasiados nombres en el reparto, y en óperas como Masnadieri la labor de conjunto es insostenible sin unas individualidades de primer nivel con los papeles al punto.

Escénicamente hay poca tela que cortar, pues el libreto de Andrea Maffei es de una debilidad y una inconsistencia impropias de cualquier obra que tome como punto de partida un drama de Schiller. Así lo prueba el escasísimo interés que por esta ópera han mostrado los grandes nombres de la escena. Leo Muscato la resuelve con coherencia y buen gusto, pero su idea se acaba atascando en un clásico formato de concierto con escenografía, vestuario e iluminación. De los momentos más intensos se apropió vorazmente la música, entendida a fondo por Gómez Martínez desde un cómodo y despejado carril derecho. Su experiencia y su capacidad de mando implicaron activamente al coro y llevaron a la Sinfónica por el buen camino, logrando en el Preludio un fabuloso instante de reposo en la solitaria voz del violonchelo.

Se notaron los bailes en el reparto. Puede que Vincenzo Costanzo fuese una baza incierta, pero difícilmente salimos ganando con Aquiles Machado, pues la voz (muy cansada) le jugó varias malas pasadas una semana exacta después de su cuarto Manrico en Oviedo. ¿Erró al aceptar el papel con tan poco tiempo? Lo cierto es que obtuvo muy pocos aplausos de un público que le quiere. Marta Torbidoni, tercera soprano en cartel, más cantante que actriz, lució voz y fraseo admirables, amén de coloratura en la espectacular cabaletta "Carlo vive? O caro accento", prueba de fuego para toda belcantista de buena ley.

Stoyanov suma unos cuantos papeles verdianos en Bilbao, cumpliendo en todos ellos con profesionalidad e idéntica compostura: no falla nunca, pero tampoco levanta grandes pasiones. Quien sí destacó fue Mika Kares, un bajo grande por voz, canto y presencia, un Massimiliano de primera por el que estos Masnadieri se elevaron intermitentemente al nivel de su espléndido pasado.