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CRÍTICA DISCO / Dos artistas importantes: Mercedes Gancedo y Beatriz Miralles


COOKING AMERICA! Obras de Bernstein, Montsalvatge, Guastaino y Ginastera. Rosazul Discos. 1 CD.

Santiago Martín Bermúdez

Hay grabaciones que pueden pasar inadvertidas por cuestiones ajenas a su interés y su nivel artístico. Esta podría ser una de ellas, y por eso parece necesario dejar constancia de que existe, de que es accesible y de que merece que se la lleve uno a casa y la oiga unas cuantas veces. Dos mujeres muy jóvenes, la soprano argentina Mercedes Gancedo y la pianista Beatriz Miralles dan un recital que se sale del repertorio frecuente bajo el lema Cooking America! En efecto, América es su contenido: los ciclos I hate music! y Four récipes (La bonne cuisine, cuatro recetas) de Leonard Bernstein, ahora que estamos de centenario (Bernstein at 100), sin olvidar que son piezas juveniles muy divertidas; las Cinco canciones negras de Montsalvatge, una selección de cantos del santafecino Carlos Gustavino y el ciclo Cinco canciones populares argentinas, armonizadas por Alberto Ginastera, que vienen precedidas de su Canción al árbol del olvido.

Un recital que posee dosis de humor, de casticismo estilizado, de lírica popular y culta, un recital en que Mercedes Gancedo se luce por el refinamiento de su voz; tal vez ganaría en humor con un poco menos de distancia en la locución de ciertas canciones (las finales, de Ginastera, por ejemplo), porque la impostación propia de una voz de concierto no tiene por qué estar reñida con el abandono de su temible pariente, el engolamiento, propicio para otros papeles a los que sin duda está destinada Gancedo por su formación operística. Es la suya una voz de bello color y da la impresión que de amplio alcance en cuanto a volumen, aunque esto no se puede asegurar con un registro. Una carrera como cantante de concierto puede haber empezado con este registro; o ha empezado ya y no lo sabemos. Antes de cumplir los veinte años ya había hecho una Despina en Buenos Aires, y ha sido también Susanna, Micaela y otros papeles belcantistas, rossinianos o verdianos. Este CD la muestra en la otra cara del brillante mundo de la ópera: el excelente desempeño de Gancedo en el terreno de la canción de concierto.

El acompañamiento de Beatriz Miralles renuncia a la brillantez y se pone al servicio de darle casa, clima y arropamiento al despliegue vocal de Gancedo. Hay en Miralles una belleza de toque, una capacidad de insinuación que nos hace desear oírla en un recital como solista. Ahora bien, como sabe el aficionado, el arte del acompañamiento es por sí mismo una especialidad. Furtwängler decía que era básico para la comprensión del oficio de director de foso. Y compositores importantes de nuestros días, como Aribert Reimann, son excelentes acompañantes al piano, lo que los faculta ampliamente para escribir Lieder y óperas. Miralles es muy joven y tiene esta y otras opciones por delante. Por el momento, este CD muestra sus magníficas facultades.