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CRÍTICA / Didácticas interpretaciones


Córdoba. Teatro Góngora. 05-VII-2017. XXXVII Festival de la Guitarra de Córdoba. Álex Garrobé, guitarra. Obras de Gasull, Halffter, Sáinz de la Maza y Sor

José Antonio Cantón

La quinta jornada dedicada a la guitarra clásica dentro de la programación del FGCO estuvo ocupada por Álex Garrobé, uno de los intérpretes que imprime a sus actuaciones unas tendencias musicológicas y didácticas que singularizan en gran medida su tañer. Así sucedió con un programa marcado por su entidad conceptual, bastante acorde con la personalidad de este guitarrista de minucioso análisis musical y ponderada pulcritud expresiva, siempre respetuoso con los cánones estilísticos.

Garrobé inició su actuación con una obra de gran virtuosismo: la séptima Fantasía y variaciones brillantes op. 30 de Fernando Sor, basada en una canción titulada La mère Michel, muy popular en Francia durante la tercera década del siglo XIX. Expuesta con desgranada articulación, el intérprete comunicó con destacada tensión el allegretto final, dejando una complaciente sensación en el oyente. Del mismo autor siguió su recital con el Gran Solo, op. 14, una especie de movimiento de sonata al que le dio el diverso tratamiento que requiere; sombría expresión en la siciliana inicial, animada propulsión en el segundo episodio y una resolutiva determinación en la conclusión.

El recital continuó con una de las obras más esperadas del programa: la Suite Platero y yo, que Eduardo Sáinz de la Maza compuso en la década de los setenta inspirado en el homónimo poema de Juan Ramón Jiménez. Garrobé quería aportar su interpretación como complemento del interesante trabajo musicográfico coordinado por Leopoldo Neri publicado por el Festival, y que lleva por título Los Sainz de la Maza y la Generación del 27. En los ocho episodios tocados, el guitarrista catalán dejó buena muestra de su condensada capacidad descriptiva transitando equilibradamente por la estructura armónico-melódica de cada uno de ellos, acentuando ciertos rasgos impresionistas con delicada emotividad.

Su aproximación a Codex I de Cristóbal Halffter se percibía bastante influida por el detallado estudio analítico que requiere esta obra antes de ponerla en dedos. La naturaleza serial contrapuntística de su primera parte quedó manifiesta con claridad expositiva. Un sentido ad libitum se desprendía en su forma de afrontar la segunda, para terminar con un progresivamente acelerado final a la manera de desahogado preludio, siguiendo la intención del autor. Cerró su actuación con una versión de la Fantasía sobre un tema de Manuel de Falla compuesta por el guitarrista Feliu Gasull, en la que confirmó su académica musicalidad sin llegar a la tensión y duende que contiene esta obra basada en un secundario motivo del Polo, la última de las famosas Siete Canciones Populares del músico gaditano. Cierta confusión expresiva en sus distintas líneas armónicas dejó una sensación extraña en el oyente, hecho que quedó superado con una intimista recreación de una canción de cuna de Mompou que ofreció como bis.