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CRÍTICA / Destacado trío en el Museo Picasso de Málaga


Málaga. Auditorio Museo Picasso Málaga. 16-X-2018. Jesús Reina, violín.  Tilman Mahrenholz, violonchelo. Óscar Martín, piano. Obras de Rachmaninov y Chaikovski.

José Antonio Cantón

Once días antes de que se cumpla el XV Aniversario del Museo Picasso de Málaga, avanzado dinamizador de la vida cultural de la capital de la Costa del Sol, se ha iniciado el décimosegundo ciclo de música de cámara, que organiza dicha institución junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) con un atractivo concierto en el que se han interpretado dos obras señeras del repertorio camerístico ruso como son el Trío elegíaco nº1 en Sol menor de Rachmaninov y el Trío en La menor, Op. 50 de Chaikovski.

El carácter lúgubre del inicio de la primera obra se hizo patente con la ondulante exposición del violonchelista Tilman Mahrenholz, solista de la OFM, que estuvo secundado por el admirado violinista malagueño Jesús Reina [en la foto] antes de la irrupción polifónica del sevillano Óscar Martín al piano. El coincidente entendimiento de la obra entre ellos ha sido la clave de esa conjunción expresiva que se iba a mantener a lo largo de toda la velada, y que en Rachmaninov estuvo catalizada de manera singular por el pianista que, con acierto, alternaba, según qué episodio, musicalidad y capacidad percutiva, ésta de forma especial cuando había que cargar de sentido fúnebre algunos de los momentos más dolorosos de la obra. No olvidemos que esta composición encierra una especie de presentimiento de la muerte de Chaikovski, su dedicatario, acaecida un año después de su composición, hecho que determinaría explícitamente la creación de un segundo trío dedicado al que fuera gran descubridor y defensor del talento de Rachmaninov. El canto fue dejado a la alternancia de los dos instrumentistas de cuerda, que alcanzaron ese clima lírico tan esencial que tiene la obra, cargándola en todo momento de un sentido meditativo.

Con el mismo estado emocional, los músicos se plantearon la pieza de Chaikovski dedicada a la memoria de su amigo Nicolás Rubinstein fallecido en 1881, realzando la naturaleza elegíaca de su contenido. Así expusieron los temas de modo que pareciesen contrapuestos, cargando de tensión el discurso de la primera parte de la obra, siendo el pianista el que seguía un sentido concertante con un marcado efecto de equilibrio. La interpretación fue creciendo en interés conforme avanzaba en las once variaciones que iban modificando el tema del segundo tiempo. Así fue destacada la intervención de Oscar Martín en la quinta, haciendo que el piano pareciese una resonante caja de música, y en la décima permitiendo que transitara el "amazurcado" espíritu de Chopin en su teclado.

Por su parte, Jesús Reina expuso la primera con gran dulzura, con resolución y sentido scherzante la tercera y, con determinación, los ondulantes arpegios de la novena, sin dejar de mencionar sus ajustados compartidos pizzicati con el chelista en la tercera. Tilman Mahrenholz supo lucir en todo momento la nobleza de sonido de su instrumento, apoyado en un gran vibrato y en una precisa afinación desde su aparición en la exposición del tema de la segunda variación, en el vals que anima la sexta y en la última, consiguiendo siempre una muy bella capacidad de canto. Sabedores de la importancia del final de la obra, intensificaron su conjunción hasta llegar a la coda, con la que cerraron el círculo expositivo con gran emoción en su llanto final, que cargó el ambiente de un sentimiento doloroso. Conmovido el público, estalló en una de las más cerradas ovaciones producidas en el auditorio picassiano celebrando la belleza de una actuación en la que los intérpretes han ofrecido lo mejor de su personalidad musical.

El Museo Picasso Málaga y la Orquesta Filarmónica de Málaga han conseguido una vez más estar al gran nivel de su compromiso artístico con la ciudad en un año en el que el museo ha de ser aún más protagonista de la vida cultural malagueña al cumplirse su décimo quinto aniversario, celebración que quiere realzar con exposiciones extraordinarias y variadas actividades paralelas, entre las que su ciclo de música de cámara tiene una relevancia especial por el prestigio alcanzado con sus contenidos e intérpretes a lo largo de sus doce años de vida.