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CRÍTICA / Confirmando nuevos talentos


Murcia. Auditorio Víctor Villegas. 15-XII-2017. Concierto de Ganadores del Concurso Internacional de Piano ClaMo Región de Murcia. Solistas: Galina Zhukova, Konstantinos Destounis, Vivianne Cheng y Marina Kan Selvik. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (ÖSRM). Director: Gonzalo Berná Pic. Obras de Chopin, Grieg y Rachmaninov.

José Antonio Cantón

Con la colaboración de la ÖSRM y el patrocinio de la Asociación Pro Música de Murcia, la Academia Classic & Modern Music de Murcia ha organizado un concierto en el que han participado los concursantes galardonados en las tres últimas ediciones del premio de piano que lleva su nombre, en el que se han interpretado cuatro obras de las más atractivas del repertorio concertante.

El concierto se inició con las Variaciones sobre el tema 'Là ci darem la mano' de Don Giovanni de Mozart op. 2 de Frédérick Chopin interpretadas por la rusa Galina Zhukova, que quedó en segundo lugar en la primera edición del mencionado concurso.  Esta pianista se encuentra todavía en una fase de perfeccionamiento, dados algunos irregulares aspectos técnicos que se percibieron en su actuación, como cierta desigualdad en su mecanismo, limitada limpieza de articulación y una extraña claridad en las voces. El precipitado sentido rítmico que dio al aire de la coda, Alla polacca, llevó a que se desgajara el deseable concepto global de la obra. El público respondió con unos aplausos de corte protocolario.

Le siguió el ganador de la primera edición; el griego Konstantinos Destounis con una interpretación bastante encajada en los parámetros estilísticos que propone Edvard Grieg en su famoso Concierto en La menor op. 16. Del primer movimiento hay que resaltar su contención métrica, que favoreció la hermosa cadencia, en la que pudo apreciarse que apunta personalidad musical. El sentido lírico que ofreció en el Adagio central fue lo mejor de su actuación, dado el carácter poético que imprimió a su discurso. Esta cualidad surgió de nuevo en la manera cantabile de exponer el Allegro, rematado con una excelente ejecución de su cadenza, dejando una sensación global de haber sabido entender este concierto, incluso desde sus detalles más efectistas.

En la segunda parte intervino la pianista estadounidense Vivianne Cheng en primer lugar, haciendo una trepidante interpretación de la Rapsodia sobre un tema de Paganini, op. 43 de Sergei Rachmaninov, donde el compositor despliega toda su inmensa capacidad pianística con una densidad dramática y originalidad formal verdaderamente notables. Cheng supo asumir tales retos sorprendiendo en cada variación con espontánea musicalidad favorecida por una elocuente determinación técnica. Su adaptación a las indicaciones del maestro Berná Pic fue esencial para alcanzar una muy interesante versión que provocó se oyeran los primeros bravos entre el público.

El más esperado momento de la velada fue el Tercer concierto op. 30 de Rachmaninov que, por su extensión y por su comprometida dificultad, está considerado como una de las cumbres de la literatura pianística. La noruega de origen ruso Marina Selvik afrontó su interpretación desde una especie de concepto zen, dejando que la obra la envolviera y, con ella, lograr una sonante puesta en escena de curioso interés para el oyente. Este pudo darse cuenta de inmediato cómo desarrolló una lectura fluida desde el primer momento, actitud que mantuvo incluso en la apabullante cadenza del primer movimiento, pasaje que resolvió sin arrebato, con calculada pasión, clara exposición y mediana potencia.

Fue en este momento donde se pudieron apreciar las interesantes cualidades musicales de esta intérprete, que están llamadas a crecer a poco que perfeccione de su mecanismo y mejore su sensibilidad expresiva, aspecto este último que apuntó con vitalidad en el movimiento final, pasaje en el que la ÖSRM fue mejor estimulada por el director, deslizándose ante la conclusión del concierto con enérgica determinación. Los intensos aplausos llevaron a que los cuatro solistas interpretaran como propina una obra de música de salón a ocho manos que, desde tan excepcional modo de tocar el piano, hizo las delicias del público.

Concluía así este esperado concierto de la Academia Classic & Modern Music, liderada por el profesor José María Casanova Ródenas, que vino a confirmar que estos cuatro jóvenes talentos del teclado están en la buena senda de una larga y compleja carrera en la que la fase concursal viene siendo una etapa obligada para descubrir su potencialidad y así ir situándose entre los destacados intérpretes del futuro.