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CRÍTICA / Brillante dirección coral en Úbeda


Úbeda. Sacra Capilla de El Salvador. 06-XII-2018. Coro Gulbenkian. Director: Pedro Teixeira. Polifonía mariana.

José Antonio Cantón

Una gran expectación precedía a la actuación del Coro Gulbenkian de Lisboa en la presente edición del Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza con un programa titulado "Rosa Immaculata" dedicado a la interpretación de polifonía ibérica a la Virgen en el que el maestro y director lisboeta Pedro Teixeira ha querido jugar con el concepto migración, tan candente hoy en día, que afectó a los músicos de España y Portugal durante los siglos XVI y XVII en sus desplazamientos por iglesias y cortes en pos de encontrar un regularidad y seguridad en su actividad profesional, especialmente en las décadas del reinado hispano-luso de Felipe II.

Un impactante motete dedicado a Maria Magdalena de Francisco Guerrero sirvió como inicio del concierto que, en su primera parte, iba a estar ocupado por una misa dedicada a esta distinguida discípula de Jesús escrita en 1570 por el riojano Francisco Garro, que llegó a ser maestro de capilla de la corte portuguesa. En el orden de las distintas partes de la liturgia eucarística, Teixeira intercaló dos obras, destacando la titulada Beata es Virgo Maria del toledano Diego Ortiz por el efecto sonoro resultante de la disposición circular del coro bajo la cúpula de la singular Capilla de El Salvador ubetense.

El esplendor vocal de esta formación se hizo patente en su más alto nivel expresivo, siendo un acertado exponente de las indicaciones de su director, dotado de un amplio abanico gestual que le permite matizar hasta el más mínimo detalle así como demostrar un absoluto dominio de las muy variadas posibilidades dinámicas de los seleccionados dieciséis cantores con los que se presentaba en el Festival, pertenecientes a la centena larga que componen esta importante institución musical lisboeta. Antes de finalizar la Missa Maria Magdalena, un segundo motete titulado Ave Maria Stella, escrito por el vallecano Estêvao Lopes Morago, maestro de capilla de la catedral de Viseu hasta el final de sus días después de haber estado casi toda su vida en la Catedral de Évora, significó uno de los momentos más hermosos de este concierto.

En la segunda parte hubo interpretaciones destacadas como los estrenos en tiempos modernos de Et exsultavit perteneciente a un Magnificat Octavus Tonus de Felipe de Magalhães, en el que se pudo escuchar en como respuesta la voz natural del director, Pedro de Teixeira, y la obra Alma Redemptoris Mater de Duarte Lobo. También se pudo disfrutar del motete Sancta Maria del portugués Estêvao de Brito que, previo paso por la Catedral de Badajoz, terminó sus días como maestro de capilla de la Catedral de Málaga, constituyendo un ejemplo de los intercambios de músicos entre Portugal y España durante el periodo dorado de la polifonía vocal en la península Ibérica.

Fue muy destacable la belleza policoral del motete Recordare Virgo Mater de Diogo Dias Melgás como muestra de la transición al estilo barroco con un determinante uso del "bajo de acompañamiento", antes del dedicado a la gloria de Dios titulado O Rex Gloriae que cerró este programa mariano muy bien escogido y mejor interpretado, lo que le ha llevado a constituirse en una de las citas más relevantes de la presente edición del Festival. Un interminable aplauso llevó a que el director, como en un gesto de reconocimiento al gran Francisco Guerrero, interpretara la segunda parte del motete con el que abrió la actuación, que ponía término a un concierto de música especialmente sanadora de emociones y sentimientos en el que el maestro Teixeira fue un brillante oráculo en entendimiento musical y en transmisión polifónica.

Foto: Jesús Delgado Martínez