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CRÍTICA / Bajo el signo de Sagitario


Madrid. Iglesia del Santo Cristo del Olivar. 9-VI-2017. Trío Sagittarius. Obras de Castello, Correa de Arauxo, Selma y Salaverde, Marais, Diupart y Telemann.

Eduardo Torrico

El envidiable estado de salud por el que pasa la música antigua en España queda perfectamente reflejado en el alto índice de natalidad de grupos que se ha producido en los dos o tres últimos años. El más reciente, según creo, se llama Trío Sagittarius. Y digo que según creo porque el nacimiento tuvo lugar el pasado viernes, pero al paso que van las cosas no descarto que haya habido algún nuevo parto durante este fin de semana.

El Trío Sagittarius está integrado por la Anna Margules, Calia Álvarez y Laura Puerto. Una flautista (de pico), una violagambista y una clavecinista. Una mexicana, una cubana y una española. Eso sí, con un rasgo común: haber nacido bajo el signo de Sagitario, que si bien eso del zodiaco en la vida práctica no tiene ninguna utilidad (salvo para los que se ganan la vida escribiendo el horóscopo), para la vida artística puede resultar de lo más sugerente.

Para su estreno escogieron obras del Barroco temprano (Dario Castello, Francisco Correa de Arauxo y Bartolomé Selma y Salaverde) y del Barroco tardío (Marín Marais, Charles Diupart y Georg Philipp Telemann). Es decir, un recorrido no solo cronológico por los siglos XVII y XVIII, sino también geográfico: Italia (Castello), España (Correa), Austria (Selma), Francia (Marais), Inglaterra (Diupart) y Alemania (Telemann).

Mas también hubo una obra contemporánea: el Canto a Hanna, para flauta sola, de la compositora mexicana Gabriela Ortiz (n. 1964), quien precisamente estaba presente en el concierto (celebrado, dicho sea paso, en un templo ubicado en una calle de grandes reminiscencias musicales y barrocas: Cañizares... Recuérdese que José de Cañizares fue el más insigne libretista de zarzuelas del siglo XVIII).

Era la primera actuación de este trío, pero es como si las tres componentes llevaran toda la vida tocando juntas, a tenor de la compenetración que mostraron (especialmente, en un magnífica lectura de La Folía de Marais, en la cual brillaron sobremanera los trinos de viologambista y clavecinista). Margules ofreció, además, una didáctica lección sobre su instrumento, al emplear hasta cinco modelos distintos en sus formas y, por supuesto, en sus sonidos.

Larga vida al neófito, y que crezca con robustez y alegría.