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CRÍTICA / Alicante / Savall: Gurú de músicas y sonidos, por José Antonio Cantón


Alicante. Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). 12-II-2019. Tembembe Ensamble Continuo, La Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI. Dirección: Jordi Savall. Programa: "Las Rutas de la Esclavitud".

José Antonio Cantón

Tener en el escenario a un galardonado con el Premio Musical Léonie Sonning, considerado como el Premio Nobel de la Música, es un verdadero privilegio. Es el caso de Jordi Savall, ese gran gurú de músicas y sonidos que, desde décadas viene manteniéndose en el máximo escalafón de la interpretación y la investigación de música antigua a través prestigiosas formaciones por él creadas como La Capella Reial de Catalunya en el ámbito coral y el conjunto instrumental Hespèrion XXI. Ambos grupos se presentaban en el ADDA, dentro del ciclo más relevante de su programación, junto al conjunto Tembebe Ensamble Continuo de México y Colombia dando vida a una de las últimas producciones de este gran violagambista como es "Las Rutas de la Esclavitud", de la que hiciera su estreno el verano de 2015 en el Festival de la Abadía Fontfroide, que este gran músico fundó el año 2005.

Jordi Savall ha querido aproximarse a las músicas que se produjeron durante los cuatro siglos que duró la trata de esclavos en occidente, así como a la repercusión social y política que ésta tuvo en la historia del continente americano. Cada actuación ha estado precedida por un recitado que servía para poner en situación emocional al público sobre su contenido. Esta función ha sido encomendada al actor español de origen guineano Emilio Buale, que ha expresado en sus catorce intervenciones la carga dramática de cada pasaje musical. El primero de ellos, fue una improvisación titulada Djonya del cantante maliense Mohamed Diaby, dotado de una voz espectacular y un sentido escénico que concentraba la atención del auditorio que, seguidamente se sentía envuelto en la belleza del son jorocho mejicano Garumbé perteneciente a la ensalada La Negrina de Mateo Flecha el Viejo, al que siguió un precioso canto brasileño de tradición africana, Vida ao Jongo, interpretado por la soprano Maria Julina Linhares, que hizo una exhibición de amplitud registral con su voz.

La primera parte del concierto terminó con un creciente interés en las tres últimas obras. Así se pudo apreciar la calidad del contratenor David Sagastume en una pieza del portugués Fray Felipe da Madre de Deus titulada Antonya, Flaciquia, Gasipà. La voz de la soprano de Alberta (Canadá) Neema Bickersteth cautivó junto a la del polifacético músico noruego Petter Udland Johansen en la canción de esclavos americana Another man done gone que, significó uno de los momentos culminantes del concierto, para cerrar con Simbo, un exultante canto de griot (juglar africano), protagonizadopor Mohamed Diaby.

Esta singular velada, transcurriendo musicalmente por la historia de la esclavitud en la Edad Moderna, se inició en su segunda parte con una pieza instrumental y vocal anónima de Madagascar interpretada por tres maestros de sus respectivos instrumentos, que integran el famoso trío 3MA: el laudista marroquí Driss el Maloumi, Ballaké Sissoko con el kora, y el príncipe de la valiha,  el malgache Rajery, verdadero virtuoso de esta especie de cítara tubular africana. Después de un recorrido por sones de México y Perú (Códice de Trujillo), el programa se adentró en tradiciones musicales de la negritud norteamericana a través de dos piezas de emocionante contenido; I'm packing up, una canción de esclavos que interpretaron en dúo Neema Bickersteth y Petter Udland Johansen, y el  famoso espiritual Amazing grace interpretado por la cantante canadiense que arrancó del público el bravo más sentido de la noche.

Para terminar volvió a brillar Mohamed Diaby con unas improvisaciones de cantos griot de Mali que llevó el entusiasmo al auditorio. Un cerrado y prolongado aplauso motivó que el maestro Savall ofreciera un bis no por socorrido menos bello como es la guaracha Ay que me abraso del maestro mejicano del siglo XVII Juan García de Zéspedes, que activó la capacidad de seducción de todos los músicos y cantantes a un grado tal de jovialidad, diversión y emoción que reafirmaba  su actuación como uno de los espectáculos más singulares habidos hasta ahora en el ADDA. Jordi Savall volvía a sorprender por su capacidad en unir sensibilidades musicales con tal sentido e ingenio que lo mantienen entre los grandes directores e intérpretes de las últimas cinco décadas. Así ha quedado documentado en sus más de doscientas registros fonográficos que lo han convertido en absoluto referente en la recreación de la música antigua y sus derivaciones antropológicas.