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Benjamin Bagby, un mito de la música antigua, viene a Madrid para estrenar Beowulf en España


Josemi Lorenzo Arribas

15-XI-2018.- La Escuela de Música Medieval y de Tradición Oral que coordina Paloma Gutiérrez del Arroyo, cantante, instrumentista, y discípula de Benjamin Bagby, trae al maestro el próximo martes 20 de noviembre, para inaugurar la primera edición del ciclo "Los sonidos de otros tiempos, hoy". Bagby interpretará y recreará por primera vez en nuestro país el poema épico anglosajón Beowulf.

Hace 41 años la añorada Barbara Thornton y Benjamin Bagby fundaron Sequentia, un conjunto de música medieval de segunda generación, después de los pasos de los pioneros, llamado a construir un referente mundial en lo que a la interpretación de estas vetustas melodías se refiere. De su mano se comenzó a pensar, fundamentalmente, la música monódica y las primeras polifonías que se anotaron en Occidente. 

La triple condición de intérprete (vocal e instrumental), profesor e investigador de Bagby, su curiosidad y su gran olfato a la hora de rodearse de grandes y estimulantes figuras en este mismo campo, le han situado en la vanguardia de "lo antiguo". Decantadas muchas experiencias, habiendo recorrido el mundo entero, estos últimos años Bagby tiende a lo casi minimal, a lo más difícil, desespectacularizando el cotarro comercial de la Early Music. Es cierto que el interés por el drama medieval estuvo desde el principio (y ahí la seminal grabación del Ordo Virtutum de Hildegarda de Bingen ¡en 1982!), y también que bajo el rubro Sequentia lleva años de inmersión en la interpretación de poemas épicos provenientes de la tradición oral, acompañado de Norbert Rodenkirchen, el versátil flautista germano, El primero fue Edda, una saga islandesa. Rizando el rizo, comenzó a interpretar a solo, a declamar acompañado tan solo de su arpa o de su lira, tiradas de versos antiquísimos de la tradición sajona y germana, un reto por su carácter duro para las audiencias actuales y su carácter poco comercial. De hecho, así debía sonar la mayor parte de la música profana medieval: una voz que a la vez se acompañaba. No estaban los bardos para dispendios ni para pagar acólitos.

Este intérprete viene a Madrid, a la Institución Libre de Enseñanza. Fundación Francisco Giner de los Ríos, invitado por Paloma Gutiérrez del Arroyo para interpretar Beowulf, un relato anglosajón conservado en un único manuscrito datable a comienzos del siglo XI, que codificó por escrito los poco más de tres mil versos que, tradición oral mediante, hubieron de contar y cantar durante varios siglos antes generaciones de intérpretes. Entre las habilidades de estos bardos (scop en sajón) debían estar la memoria (para recordar larguísimas tiradas versificadas) y, recursos que hoy llamaríamos performativos: inflexiones de voz, suspensiones, énfasis, entonaciones, gestualidad, capacidad interpretativa, el puntual apoyo de un instrumento musical o de objetos sonoros no musicales… y por supuesto buena dicción. Había que atraer la atención de la audiencia y dejarla embelesada mientras escuchara la historia que se estaba contando. Una sesión podía durar fácilmente dos o tres horas, y no se podía aburrir a quienes acudían a la llamada del rapsoda. El concurso de la música, que obviamente no está expresada en el manuscrito, tenía, pues, un valor narrativo en modo alguno marginal, y se desarrollaría a partir de patrones conocidos.

Estos poemas épicos debieron ser recopilados posiblemente para uso de un intérprete que lo llevara consigo (pensemos en el Poema de Mio Cid) a fin de refrescar la memoria. Por lo general, cuando se nos han conservado testimonios suelen ser manuscritos de uso, funcionales, sin decoración ni lujo superfluo. Esta humildad puede explicar, en parte, su destrucción.

Beowulf es un poema épico que trata de este héroe mítico de la realeza germánica procedente de Dinamarca. Se traza su genealogía y se detallan sus peripecias. No faltan, claro, guerras, amores, ogros, gigantes, escenas fantásticas, lugares sobrenaturales, la presencia de un Destino implacable, e incluso aparece un arpa, formando parte de un tesoro escondido. Como toda épica medieval, el cantar incluye remisiones a textos más antiguos (subtextos, diríamos hoy), reelaboraciones de tradiciones vetustas, tópicos que lo fueron, y así lo entendía la audiencia, y hoy se nos escapan…

Este programa, reconoce Bagby, es fruto de muchos años de maduración, tentativos ensayos y fragmentarias pruebas. Finalmente, se decidió a mediados de los años 90 a hacer de él un programa único, sin otros "alicientes", y con él y su arpa altomedieval de seis cuerdas, ha recorrido el mundo. 

Se cuenta la I Parte del poema, es decir, casi los primeros mil versos, en una velada que durará aproximadamente una hora y media. Durante la interpretación se acompañará de la proyección simultánea de la traducción de lo que se va relatando, por primera vez en español.

Precederá al concierto el acto "Codificando y descodificando las fuentes", el viernes 16 de noviembre a las 18.30 h (también en el auditorio de la ILE), en el que la propia Gutiérrez del Arroyo, junto a otros dos ponentes, tratarán sobre los problemas asociados a las fuentes que codifican la música de tradición oral y de su interpretación.

En definitiva, una rara posibilidad de asistir a la recreación de una sesión que pudo tener lugar hace mil años, una ocasión mítica, por su naturaleza, y por el propio intérprete.