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Antoni Wit



Antoni Wit

Antoni Wit (Cracovia, 1944) ha sido director titular de la Filarmónica de Pomerania, las orquestas de la radio de Cracovia y Katowice y, desde 2002, lo es de la Orquesta Filarmónica de Varsovia. Wit —que fue también director titular de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria— es el penúltimo eslabón de esa cadena de grandes directores polacos que integran nombres como los de Henryk Czyz, Witold Rowicki, Stanislaw Wilocki, Jan Krenz, Jerzy Semkow, Stanislaw Skrowaczewski o Kazimierz Kord, todos ellos muestra de la excelente formación musical de su país a pesar de sus avatares políticos y de sus desgracias históricas. Una tradición que asume con la naturalidad que preside su conversación con SCHERZO en su despacho de la sede de la Orquesta Sinfónica de Navarra, la formación de la que es titular desde la temporada 2013-2014.

¿Por qué se vino a Pamplona?

En la vida hay casualidades. La Orquesta Sinfónica de Navarra dio un concierto en nuestra sala de Varsovia el 2006 o el 2007, no recuerdo exactamente. Yo no estaba pero me dijeron que la orquesta era muy buena. Yo conocía ya a muchas orquestas españolas, me gusta trabajar con ellas y mi agente propuso a la OSN mi nombre para dirigirla, creo que en 2008. El concierto salió muy bien, luego llegó otra invitación y una propuesta para ser director invitado que acepté con gusto: hacer dos, tres o cuatro semanas por temporada, programar para tres años… y el tercer año, de repente, llega una pregunta: ¿puede ser nuestro director titular a partir del año que viene? No tenía muchas fechas libres para la primera temporada, sólo cuatro, pero ya les dije que sí. Soy muy feliz aquí. La orquesta es muy buena, de una profesionalidad de alto nivel, bien compensada en sus grupos y todo el mundo es muy agradable en el trato personal.

Ha llegado en un momento de recortes.

Nos quejamos de falta de dinero. La orquesta no es grande, toca casi todo el repertorio y para eso se necesitan refuerzos, diez o veinte, y eso cuesta dinero. Hace tres años me pidieron hacer sólo obras que no necesitaran refuerzos precisamente porque no teníamos dinero. Ahora nos estamos recuperando, las cosas salen mejor, van mejor.

¿Qué ha tenido que mejorar de la orquesta?

La musicalidad, el sonido, el conjunto. Hay que tener en cuenta que este auditorio, el Baluarte, también invita a las mejores orquestas, también a la Sinfónica de Euskadi. El Baluarte tiene 1600 butacas y nosotros damos dos conciertos por programa, y para llenar tenemos que proponer un buen nivel. Y hay público aunque Pamplona no es una ciudad tan grande. En Varsovia, en una sala de 1100 localidades, también damos dos conciertos y es cinco veces más grande que Pamplona. Por eso este momento es tan importante. Ah, y hay que proponer también obras que no se han tocado. El repertorio es fundamental.

¿Cómo consigue esa buena relación con las orquestas?

Espero que sea verdad eso que usted dice. Cuando veo mi desarrollo como persona y como director —lo soy desde hace cincuenta años—, creo que lo hago siempre un poquito mejor, que sigo creciendo en varios puntos pero con la música por encima de todo. Cuando voy a ensayar una obra que he grabado o de la que tengo las copias de la radio pienso en qué podría mejorar para que todo salga mejor. Recuerdo, en el Concurso Von Karajan, que él me dijo algo que entonces me pareció muy banal: “Un joven director de orquesta no tiene que olvidar que lo más importante al dirigir es la música”. Naturalmente, pensé yo, vaya idea. Que Karajan no me revele un misterio sino me nombre una evidencia… Y ahora comprendo lo que eso quiere decir. Cuando escucho un disco mío o un concierto en vivo pienso: ¿lo que sale de ahí es la música en todo el sentido de la palabra o puede ser todavía mejor? Hay que mostrar lo magnífica que es una obra y eso es lo más importante. No es fácil de explicar. Con la experiencia puedo comprender mejor cómo hacer que las orquestas toquen mejor, que den todo lo que tienen. La experiencia es un grado y siempre estoy desarrollándome, como músico, como director, como trabajador con una orquesta. Es mi sensación y ojalá sea verdad. (...)

Luis Suñén

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 309 de Scherzo, julio-agosto de 2015)

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