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Algunas aclaraciones sobre la ORCAM (comentario de José Ramón Encinar)


José Ramón Encinar

A raíz del merecido éxito del maestro Víctor Pablo Pérez en las "Nueve Novenas" del Auditorio Nacional de Musica de Madrid y en días anteriores al evento, ha aparecido en diversos medios de comunicación una serie de comentarios de paso sobre el periodo de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid anterior a la vinculación del maestro, es decir los trece años, del 2000 al 2013, durante los cuales el director titular y artístico de ambos conjuntos fue quien firma este comentario.

Vaya por delante que el hecho que ha provocado esta abundante presencia de Víctor Pablo en los medios me parece tan lógica como el éxito que lo ha motivado. Y es algo que a mí, como a muchos otros profesionales y seguramente a más de un aficionado, no nos ha sorprendido conociendo la línea de trabajo del maestro. Añado que me une a Víctor una amistad de cuarenta años, amistad que se ha visto fortalecida en estos últimos gracias a la cercanía propiciada durante mis dos últimas temporadas como titular y artístico, ya preparatorias del "desembarco" del nuevo responsable de la ORCAM y a los cuatro ya de su titularidad.

Un comentario dentro de las opiniones equivocadas o parciales a las que me refiero afirma que durante mi titularidad la ORCAM ha estado centrada en la interpretación de música contemporánea. He de decir, con el debido respeto a quien así lo crea, que eso no es cierto. Sí que ha habido, y me enorgullezco de ello, una atención a la música de hoy que no se da por desgracia en otras orquestas, pero siempre he tenido cuidado de que en los programas, los que yo he dirigido y aquellos que he "negociado" con directores invitados, en la programación en su totalidad, hubiese un equilibrio constante entre novedad y repertorio. Por eso me parece poco acertada la expresión "cubrir ciertas lagunas" en referencia a la actual tendencia de programación, porque se presta a ser interpretada como sinónimo de "errores que hay que subsanar". ¡Claro que por fortuna siempre hay cosas por hacer, obras que programar, trabajo que realizar!

Al margen de la dedicación que en la ORCAM ha habido durante trece años a la música española en general, incluyendo a Bretón, Chapí, Sorozábal —no en su faceta teatral, sino en la estrictamente  sinfónica—, Guridi, Esplá, Rodrigo, Rodolfo, Ernesto Halffter y muchos otros menos conocidos como Orbón, Gaos, Dúo Vital o Bautista, he programado varios ciclos completos, algunas de cuyas obras integrantes se han repetido en varias otras ocasiones. Así se ha puesto en los atriles de la ORCAM el ciclo completo de las Sinfonías de Beethoven, las de Schubert, Schumann, Mendelssohn, la integral de los Conciertos de piano de Beethoven y de Rachmaninov, las cuatro Suites orquestales de Chaikovski, el ciclo completo de lieder de Mahler, los Conciertos para piano de Chopin y de Brahms, las Serenatas de este último, las Sinfonías de París de Haydn, las Últimas sinfonías de Mozart...

La presencia del coro en las programaciones fue siempre, a lo largo de esos trece años, primordial, porque ello nos permitía abordar un repertorio, el sinfónico coral, con particular garantía debido a la calidad de nuestro coro. Así se programó no menos de en seis o siete ocasiones el Mesías de Haendel, pero también muchas otras obras del repertorio, como las seis cantatas del Oratorio de Navidad de Bach —dirigido por Juanjo Mena— la Pasión según San Mateo y la Pasión según San Marcos de Bach, Las estaciones, La Creación y Las Siete últimas palabras de Haydn, la Sinfonía Lobgesang, Paulus y Elías de Mendelssohn, las Escenas de Fausto de Schumann, el Christus de Liszt, El Martirio de San Sebastián de Debussy, el Stabat Mater de Dvorak, el Stabat Mater y la Petite Messe Solonnelle de Rossini y la Juditta Triumphans de Vivaldi, estas tres últimas en otras tantas actuaciones del inolvidable Alberto Zedda, el Requiem de Fauré, el Requiem de Mozart, el Requiem alemán de Brahms, La Infancia de Cristo de Berlioz, la Missa Solemnis de Beethoven, además de varias otras de Mozart, Haydn y Schubert, algunas de ellas dirigidas por el maestro Harry Christophers.

Naturalmente quedaron obras por programar, seguramente fundamentales algunas, pero no hay que olvidar que la plantilla orquestal de la ORCAM no era ni es la de una gran orquesta sinfónica. Mis tres últimas temporadas fueron de recortes económicos sucesivos, lo que además se tradujo en reducción de plantilla. Ello, añadido ya a los orígenes, nos impedía abordar un repertorio para el que fuese necesaria una masa grande, no solo orquestal sino también coral. A veces se recurrió a colaboraciones con otros coros madrileños. Sólo al final la evidentísima creciente calidad de la Joven Orquesta de la Comunidad permitió unir ambos colectivos, muy puntualmente, para abordar ese repertorio imposible, una práctica que hoy Victor Pablo Pérez lleva adelante con brillantez y de forma ya habitual, colaboración que está demostrando ser sumamente positiva para la ORCAM y para la JORCAM.

Así creo que quizá quede suficientemente matizada esa poca presencia de autores como Bruckner —únicamente el maestro Jordi Casas programó la segunda de sus Misas— Shostakovich —de quien la ORCAM interpretó tres sinfonías, dos de ellas bajo la dirección de Rudolf Barshai, el más asiduo colaborador y amigo de Shostakovitch, más la que el propio maestro Víctor Pablo Pérez dirigió como invitado con una de sus orquestas, la Sinfónica de Galicia— y una sola presencia no vocal de Mahler, que fue su Cuarta sinfonía.

Como en el mundo de la música, igual que en todos los campos, hay personas que disfrutan con los enfrentamientos ajenos, aclaro que este conjunto de precisiones, no de justificaciones innecesarias, no es elemento de discusión con nadie y menos aún con el actual maestro titular y artístico de la ORCAM. Es más, a quien desconfíe de mis palabras le anticipo que antes incluso de dar este texto para su difusión se lo he dado a conocer a Víctor, siguiendo con la total y absoluta claridad que siempre ha presidido nuestra relación, lógica cuando hay sincera amistad de por medio.