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Alberto Martínez Molina



Alberto Martínez Molina

A finales de 2012, el sello Arsis y el grupo Hippocampus revolucionaban el alicaído mercado discográfico con la presentación su último trabajo, Liebster Jesu, un GPD pendrive de ocho gigas que incluía la grabación en directo de tres cantatas y del Sexto Concierto de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach. El innovador soporte, de diseño propio y exclusivo, contenía documentos multimedia, carpetas con archivos de audio y vídeo en alta resolución, galería fotográfica y abundante información sobre el grupo, así como de la música de Bach. Pero la cosa no quedó ahí, sino que la formidable interpretación mereció un sinfín de elogios por parte de crítica (Excepcional de SCHERZO, por ejemplo). Medio año después, el pasado mes de junio, Arsis e Hippocampus ratificaban su firme y decidida apuesta por el GPD pendrive con otro trabajo dedicado al Kantor de Leipzig, titulado Bach en Vallekas. Se trata de 70 minutos de vídeo en alta resolución con las cantatas BWV 109, 112 y 202 (esta última, con la soprano Raquel Andueza de solista), además del Cuarto Concierto de Brandemburgo, grabados, como siempre en directo, en la iglesia de San Pedro ad Vincula (de ahí, su original e impactante título).

Parece que la buena respuesta dada por los melómanos les confirma en el proyecto del GPD pendrive, lo cual no deja de ser un desafío.

Creo que Fernando Rivera, director del sello discográfico Arsis, ha dado con una posible solución a la crisis de los CDs y DVDs. Paralelamente a las descargas online —éstas son las únicas ventas que siguen subiendo año tras año, junto a los álbumes digitales, entre los que se enmarcaría nuestro producto—, siempre va a haber personas que quieran tener su música o sus vídeos en un soporte físico, en su caja o estuche, con su librillo de papel. Y poder oírla en el equipo de música, en el coche o ver los vídeos directamente en la pantalla plana de TV, o en el ordenador, o con un proyector sobre una gran pantalla de pared… todos ellos equipados con una o varias entradas USB. O directamente prefieran transferir los contenidos a su Smartphone, a su iPod o a su Tablet a través del ordenador (¿quién no hace eso hoy en día con un CD?). Con el pendrive ese proceso es directo, la carpeta y el formato están ya preparados para estos dispositivos.

¿Y por qué un pendrive?

Ante la crisis y la paulatina desaparición de la lectura óptica, ofrecer un álbum de música en un formato tan universal y estandarizado como es un pendrive es, en mi opinión, apostar sobre seguro: mis últimos dos ordenadores, portátil y de mesa, ni siquiera tienen ya bandeja ni lector de CD o DVD, pero sí varias entradas USB. También las tienen las decenas de modelos de televisores que van saliendo, mes a mes. Y las radios de los coches, y los equipos de música, directamente en el amplificador muchas veces… Pienso que igual que hubo un cambio generacional de formato en los años 80, del vinilo al CD, se está produciendo en estos años uno nuevo, quizá más sutil y prolongado en el tiempo: y es el cambio de CD/DVD a formato digital, ya sea online o con soporte físico. Como no todo el mundo querrá o podrá descargar y pagar 8 GB de información que le ocuparían espacio en su disco duro, el pendrive ofrece ese espacio de 8 GB, en el que caben muchísimos contenidos extra.

¿Qué contenido se encuentra exactamente en un GDP pendrive?

Además de diseñar la caja y el propio pendrive, otra interesante aportación de Fernando Rivera es la creación y el diseño de un documento PDF interactivo, incluido en el pendrive, que contiene toda la información del álbum: vídeos y audios, notas al programa y textos de las cantatas trilingües (al menos, en nuestro caso), hipervínculos a páginas web, galería fotográfica de alta resolución… Además de este completo pdf, existen en el pendrive carpetas con los archivos de audio y vídeo en alta definición, con muy poca compresión y una increíble resolución, que la gran mayoría de pantallas planas de televisión leen directamente desde sus entradas USB.

Lo que no deja de sorprender es que esto lo hayan tenido que venir a inventar unos españolitos…

De verdad me pregunto cómo no ha pensado en esto antes la industria discográfica y la cinematográfica. Los pendrives pueden ser de 4, de 8, de 16, de 32 gigas… Los CDs son de 700 megas y los DVDs de 4, 7 gigas. Todos conectamos discos duros o pendrives a nuestras pantallas planas, así se ven las películas que nos compramos online (me han contado que hay gente que se las descarga ilegalmente, no sé si creérmelo, yo soy muy bien pensado…). ¿Y editar música y películas así  directamente, en pendrive, en altísima resolución, con extras, idiomas, vínculos, sin aparente límite de espacio? ¿Hay que seguir con los CDs y los DVDs? ¿Cuántos años más? Ha tenido que ser el mundo de la música clásica, en concreto de la música barroca, y desde Huesca, el que ha dado el primer paso. Y me considero un privilegiado por haber sido Hippocampus el grupo elegido por Arsis para presentar este nuevo formato, en noviembre del año 2012, con nuestro primer pendrive, Liebster Jesu. Y un honor poder haberlo hecho con música de Johann Sebastian Bach. Con este segundo pendrive, Bach en Vallekas, seguimos en la misma línea: Bach en directo, Bach en la madrileña villa de Vallecas, pero esta vez todo en vídeo HD, más de 70 minutos, con las cantatas BWV 109, 112 y 202 y el Cuarto Concierto de Brandemburgo.

Mucha gente, y hay que volver de nuevo a mencionar la crisis, verá como un inconveniente que el producto sea más caro que un CD convencional.

Evidentemente, cuesta más que un CD. No podemos olvidar que, a fecha de hoy, un pendrive virgen de 8 GB tiene  un precio mínimo de siete u ocho euros en tienda, mientras que un CD o DVD vírgenes están entre los treinta céntimos y el medio euro. Así que, si a eso se le suman los gastos de producción artística (vídeos, música, artes gráficas, etc…), no es difícil deducir que 8 GB de información en un pendrive de diseño van a costar más que 700 MB en un CD. Nuestro primer pendrive se vende en nuestra distribuidora por 25 euros, pero los precios van a depender de la cantidad de material e información, de los costes de producción, etc… Por otra parte es de suponer que suceda lo mismo que ocurrió con los CDs, que a mediados de los 80 costaban mucho dinero más de lo que cuestan hoy en día. A medida que se consolide este soporte, parece lógico pensar que irá bajando su precio.

En su segundo pendrive, ha contado con un gran elenco de artistas.

Lo que más feliz me hace es que esta pequeña revolución de formato o de “continente” ha coincidido con un feliz encuentro artístico en el contenido. Por un lado, la madurez de Hippocampus, que filmaba este pendrive en directo siete años después de comenzar su singladura como uno de los grupos residentes del ciclo madrileño Las Cantatas de J. S. Bach, tras haber interpretado más de 70 cantatas, las cuatro suites orquestales, los seis conciertos brandemburgueses… Y en esta ocasión con una soprano tan maravillosa e insustituible como Raquel Andueza, en la famosa cantata BWV 202, además de los instrumentistas y cantantes que formamos Hippocampus desde hace años: Kerstin Linder-Dewan, Xavier Blanch, Fernando Paz, Bárbara Sela, Ruth Verona, Patricia Mora, Enrique Sánchez Ramos, Jordi Domènech, Juan Sancho… Fuimos veintidós músicos en total, un orgullo de elenco. (...)

Eduardo Torrico

(Comienzo de la entrevista publicada en Scherzo nº 287, julio-agosto 2013)


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