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¿Tromba marina o tromba... mariana?



29-VIII-2018.-
El mundo de la música está lleno de mistificaciones, falsas atribuciones y equívocos, empezando por la propia Santa Cecilia. ¿Por qué es ella la patrona de los músicos y no, otro santo? Pues porque, en toda la iconografía antigua, esta noble romana (si es que realmente existió), martirizada por no abjurar de su fe cristiana, aparece representada junto a un órgano portativo. ¡La santa era música! ¡La santa tocaba el órgano! Pues no, oiga, no... La santa (si es que realmente existió) no tocaba ningún órgano (y mucho menos, un órgano de fuelles, que se inventaron en Oriente en el siglo IV, doscientos años después de su supuesta muerte). Los órganos de Santa Cecilia a que se refiere el Martirologio Romano no son los que tocaba la santa, o sea, los canentibus organis (canentibus, como sinónimo de cantantibus), sino los candentibus organis (es decir, los instrumentos incandescentes que se aplicaban en las torturas). La prueba está en una antífona medieval que describía que Cecilia "entre las herramientas candentes, cantaba a su único Señor en su corazón".

¿A qué viene todo esto? Pues a que se anuncia la inminente aparición (7 de septiembre) del último disco de la violinista española Lina Tur Bonet con su grupo, MUSIca AlcheMIca, el cual contiene varios conciertos de Antonio Vivaldi nunca antes grabados, entre ellos, el Concerto "per violino in tromba marina" en Sol mayor RV 311. Fue la propia Lina la que me puso sobre la pista de un posible error histórico: la tromba marina. O, más exactamente, su denominación.

Si acudimos a cualquier buen diccionario de instrumentos musicales, veremos que la tromba marina (en español, la trompeta marina) es un "instrumento monocordo frotado, de forma triangular o trapezoidal, usado en la Europa medieval, renacentista y barroca, que sobrevivió hasta bien entrado el siglo XVIII, cuyo sonido se asemejaba al de la trompeta". Vivaldi no tocó nunca una tromba marina, pero, como virtuoso del violín que era, sabía darle a este los apropiados efectos para que se asemejara a aquella.

Todos esos diccionarios explican cumplidamente por qué se le conoce como "tromba" o como "trompeta". Pero ninguno aclara de dónde viene lo de "marina". ¿Y si en lugar de ser tromba "marina" fuera en realidad tromba "mariana"? Los mismos diccionarios detallan cómo es conocido este instrumento en diferentes idiomas: "tromba marina" (italiano), "marine trumpet" (inglés), "trompette marine" (francés), "trompeta marina" (español)... Pero, ¡ay!, llegamos a Alemania, país en el que vio la luz este instrumento (el primero que la describe con precisión, en 1618, es Michael Praetorius), y resulta que allí no aparece el mar por ninguna parte. Los alemanes la conocían (y la siguen conociendo) como "marientrompete" (trompeta mariana), "trompetengeige" (trompeta-violin) o "nonnengeige" (violín monjil).

Tiene su explicación: en Alemania (territorios germanos, para ser más exactos) no estaba permitido que las mujeres tocaran la trompeta en los templos. Eso incluía a las monjas, que debían recurrir a este monocordo para extraer un sonido similar al de la trompeta. Dado que buena parte de los monasterios estaban bajo la advocación mariana (de la Virgen María, claro), es lógico deducir que aquel instrumento de una única cuerda frotada que recordaba a la trompeta llevara como apellido "Mariano" y no "Marino".

Como hasta ahora no me he topado con nadie que me explique convincentemente de dónde viene lo de "tromba marina" (a lo más que llegan es a remitirme a esos impresionantes fenómenos atmosféricos que en los últimos años se producen en el Mediterráneo español, asociados al presunto cambio climático), me quedo con lo de "tromba mariana".

Eduardo Torrico