COLOMBIA / Un réquiem por Enrique Morente

COLOMBIA / Un réquiem por Enrique Morente

Bogotá. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. 31-V-2019. María Hinojosa, soprano. Pere Martínez, cantaor. Coro Filarmónico Juvenil. Coro de la Ópera de Colombia. Orquesta Filarmónica de Bogotá. Director: Josep Caballé-Domenech. Obras de Massenet y Palomar.

El público de Bogotá ha tenido la suerte de escuchar por primera vez en Latinoamérica el Réquiem por el cantador de los poetas. A la memoria de Enrique Morente, una atrayente obra coral del compositor catalán Enric Palomar, la cual no se puede considerar totalmente de vívida expresión religiosa, sino más bien, una cantata que utiliza elementos de la antigua misa de difuntos en latín, idioma hoy casi extinto hasta del mismo catolicismo, y también de los sonidos de la música flamenca. En sí, esta mezcla o este mestizaje, como se dice hoy, hace que la obra tenga diversas texturas sonoras a lo largo de toda la composición.

Este réquiem sigue las partes tradicionales del orden del misal latino, en donde el coro lleva la voz cantante. No hay que olvidar que el cantaor Enrique Morente fue seise de la Catedral de Granada cuando era niño y, debió conocer el rito tridentino, previo al Concilio Vaticano II. En este sentido, el homenaje de Palomar no solo nace de la tradición folclórica española, en especial de Andalucía, sino también de elementos rítmicos y sonoros de la tradición de Enrique Granados y Manuel de Falla, como el mismo compositor reconoce.

La mezcla de tradiciones en la obra de Palomar hace que la obra tenga una sonoridad peculiar, en especial, aunque parezca extraño, se aleja de los folclorismos regionales españoles para adentrarse al estudio de la armonía de ambiente sacro, por medio de las palabras latinas y de lo profano, por medio del cante flamenco. De este modo, se entremezclan diversas tradiciones musicales en el Réquiem por el cantaor de los poetas, dando una unidad propia a la composición, en especial, al convivir dos mundos opuestos en la narración musical.

Es llamativo que Palomar, al ser catalán, posea en su catálogo de obras, diversas composiciones inspiradas en el mundo andaluz y la música flamenca. Entre ellas se encuentran Bodas de sangre, una obra coreográfica inspirada en García Lorca, Égloga, creación para un cantaor y cuatro clarinetes y el mismo Réquiem. Al parecer, la mixtura de sonidos, de culturas y de geografías, se puede considerar como uno de los motivos de creación de este compositor.

La obra tiene cuatro partes y la primera de ellas es el Requiem aeternam (Dales Señor el descanso eterno) que solo lo interpreta el coro y, en este caso, el Coro Filarmónico Juvenil como el de la Ópera de Colombia, lo hicieron magníficamente durante toda la obra, sobre todo, describieron la parte religiosa con un dejo de melancolía. La segunda parte es el famoso Dies irae (El día de la ira), la famosa y dramática secuencia atribuida a Tomás de Celano, monje franciscano de la edad media, que describe el juicio final con una visión condenatoria y, a la vez, misericordiosa. Las trágicas palabras de esta parte de la misa permitieron a muchos compositores describir de una manera fatalista el momento del encuentro de las almas con Dios. En este caso, Palomar también lo hace de una manera dramática, pero no será el coro, sino que el cantaor entona las palabras dramáticas “en un cajón”, donde se percibe todo el dolor ante la finitud de la vida humana.

La tercera parte es el Sanctus (Santo), que como es tradicional es un himno de alabanza y, así lo describe Palomar en su partitura. La cuarta y última parte es el Libera me (Líbrame Dios mío) e In Paradisum (En el Paraíso), en donde se percibe de nuevo el drama del alma, y la ascensión al cielo del cantaor de los poetas, de Enrique Morente.

El público de Bogotá tuvo la suerte de contar con los intérpretes originales de la obra, la cual fue estrenada en Barcelona en noviembre del 2017. El cantaor estuvo a cargo de Pere Martínez que tiene una voz baritonal, muy cercana a los tintes del famoso y mítico Morente. Además, hubo murmullo cuando entró al escenario porque cantó descalzo y, este gesto tan teatral, llamó la atención de todo el auditorio. En realidad, su interpretación hizo vibrar a todos los presentes porque con sus palmas y su modo de expresar el dolor con sentida emoción.

María Hinojosa, soprano española, con una voz llamativa y presencia escénica, logró darle a la obra los tintes melancólicos que Enric Palomar escribió en su partitura. En realidad, su voz resaltó mucho en In Paradisum, donde la música es muy suave y diáfana, donde la sensación de lo seráfico está presente por la letra del himno latino. En este fragmento de la composición, la armonía es muy similar al sonido del periodo impresionista francés, pues la obra termina con dulzura y recogimiento.

Gran trabajo de conjunto logró el director Josep Caballé-Domenech en esta obra coral, pues, a lo largo del réquiem conjugó el color de las texturas orquestales con la precisión coral. Se nota el cuidado trabajo de conjunto de los instrumentistas de la Filarmónica de Bogotá, así como por los solistas de la obra. Además, hay que destacar que el mismo compositor, Enric Palomar, salió a recibir la cálida ovación del público de Bogotá.

También es importante observar que en el programa del concierto, Caballé-Domenech dirigió en la primera parte la suite del ballet El Cid de Jules Massenet. A partir de los cánones dancísticos, el maestro catalán dirigió con suma rapidez y vigor cada una de las piezas y, es curioso, al público le agradó tanto cada uno de los fragmentos y no dudó en aplaudir luego de la primera danza, titulada Castellana y, en sí, de todas las piezas con aire hispánico de la partitura.

En este mes de mayo que ya pasó, el público bogotano ha tenido la oportunidad de escuchar diversas obras de compositores vivos y, eso demuestra el gran interés de los programadores, de las salas de conciertos y del público para apreciar nuevas partituras. En días pasados, la Filarmónica de Bogotá interpretó obras como la Sinfonía No. 1, Los trabajos de Persiles y Sigismunda del peruano Jimmy López, una obra de gran calado que resume la novela póstuma de Miguel de Cervantes Saavedra. Fuera de esto, la misma agrupación estrenó el Concierto para cuatro trombones y orquesta del colombiano Germán Borda, toda una institución en la vida cultural de este país.

También la Sinfónica de Colombia ha llevado a cabo programas de música contemporánea latinoamericana, en donde se incluyó el estreno mundial del Concierto para violín del compositor colombiano Gustavo Parra. Estas partituras novedosas hacen que el espectro musical de Bogotá sea muy dinámico y, ojalá, los programadores sigan realizando estas mezclas, estas combinaciones en los repertorios, en donde se incluya el repertorio tradicional, junto a nuevas apuestas compositivas.