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El Blog | Benjamín G. Rosado




Cupido al clave

Cupido al clave

Al presionar la tecla de un clavicémbalo, una púa de pluma eleva una cuerda y la punza de tal manera que se produce el sonido más delicado del mundo. O quizá no tanto. Lo decidirá el público del Carnegie Hall tras escuchar la sobrecogedora Marche des Scythes de Royer con la que Yago Mahúgo cerrará su primer concierto en la mítica sala neoyorquina el próximo 14 de febrero de la mano de la Fundación Più Mosso.



Pero ¿qué canta Cameron?

Pero ¿qué canta Cameron?

Cuatro notas aporrean los timbales en el desgarrador final de Salomé de Strauss. Cuatro notas señalan también el camino al Grial en el Parsifal wagneriano cuando “el tiempo se convierte en espacio”. Y cuatro notas tararea David Cameron en su última comparecencia ante los medios frente al número 10 de Downing Street poco después de haber anunciado el relevo de Theresa May.



Beethoven, el español

Beethoven, el español

Habría preferido Herbert Blomstedt (Massachusetts, 1927) que el concierto de Ibermúsica se celebrara en otra sala de Madrid, concretamente en el Museo del Prado. Para el maestro de 88 años la posibilidad de escuchar a Beethoven y contemplar los cuadros de Goya al mismo tiempo habría justificado lo insólito del experimento.



Dr. Clérambault y Mr. Marchand

Dr. Clérambault y Mr. Marchand

Yago Mahúgo ha convocado en su último disco a Louis-Nicolas Clérambault y Louis Marchand a propósito de una integral para clave. La coincidencia en un mismo registro de dos compositores tan diferentes pero representativos de un mismo periodo se presta al enredo de una versión melómana de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. De tal manera que Mahúgo habría logrado la reconciliación de dos músicos antagónicos al calor de una misma grabación para el sello Brilliant.



Con sello propio

Con sello propio

Me decía Rolando Villazón que los géneros musicales sólo sirven para ordenar los discos en las estanterías. Era una frase oportunamente premeditada y un intento por resarcirse de la promiscuidad discográfica en un momento en el que arreciaban las voces críticas a cuenta de la temeridad de sus crossovers. Alegaba entonces Villazón, en sus idas y venidas de México, que la música es un torrente de generoso caudal y que lo interesante de los ríos no es cruzarlos sino navegarlos.



El cuarto de Tchaikovsky

El cuarto de Tchaikovsky

No se entiende la música de Tchaikovsky sin las tribulaciones sentimentales que siguen convocando a sus biógrafos en la casa de su infancia, en Vótkinsk, para tratar de despejar algunas incógnitas. Claro que el “cuarto” que da título a este post no hace referencia a la niñez del compositor ruso sino a un acontecimiento mucho más reciente, aunque igualmente enigmático. Me refiero al fallo de la XV International Tchaikovsky Competition que concedía hace un par de días el cuarto puesto al violonchelista Pablo Ferrández.



Caine & Scarlatti

Caine & Scarlatti

Hubo un tiempo en que Uri Caine (Filadelfia, 1956) estudiaba armonía y contrapunto por el día y tocaba el piano por la noche en un club de jazz de Filadelfia. Que era una forma de ganarse la vida, pero sobre todo una manera desinhibida y vitalista de abordar el repertorio sin dejar de ensanchar los límites de lo que él consideraba un mismo género.



¿Pero quién mato a Walter Benjamin?

¿Pero quién mato a Walter Benjamin?

En cuestión de segundos esta curiosa página web es capaz de poner música a cualquier imagen por medio de un logaritmo que convierte los píxeles en notas. A Jorge Fernández Guerra (Madrid, 1952) le ha llevado algo más de tiempo, concretamente seis meses, trasladar al pentagrama el trazo decadente de Paul Klee en su obra Angelus Novus.



El efecto mariposa

El efecto mariposa

Un año queda para el centenario de Alberto Ginastera (1916-1983), pero conviene ir insistiendo a los programadores sobre tan señalada efeméride. Que coincidirá, además, con las tres décadas de la desaparición de Jorge Luis Borges (1899-1986). Los dos nacieron en Buenos Aires y ambos, curiosamente, fueron enterrados en el cementerio Plainpalais de Ginebra. Borges había prometido en su último ensayo, titulado Atlas, que regresaría a Ginebra “aun después de la muerte del cuerpo”.



Just in Biber

Just in Biber

Heinrich Ignaz Biber (1644-1704) no tuvo club de fans, pero se le recuerda como el primer gran virtuoso del violín y también por ser el autor de las conmovedores Sonatas del Rosario, dedicadas al entonces arzobispo de Salzburgo, Maximilian Gandolph, y descubiertas mucho más tarde, en 1899. Concibió el compositor austro-bohemio quince misterios, aunque ninguno como el que ha mantenido estas partituras alejadas de las salas de concierto y ajenas al interés de las casas discográficas. Al punto de que se pueda hablar hoy de una primera grabación española.