BARCELONA / Concierto a medias de Iveta Apkalna

BARCELONA / Concierto a medias de Iveta Apkalna

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 11-V-2019. Iveta Apkalna, órgano. Obras de Philip Glass y Johann Sebastian Bach

Lamentablemente no fue posible escuchar por completo el concierto que debía ofrecer la organista letona Iveta Apkalna en el Palau de la Música Catalana, incluido en el ciclo Orgue al Palau. Por megafonía se comunicó que la intérprete había sufrido una indisposición, que incluso amenazaba con la cancelación definitiva. Afortunadamente, la indisposición al parecer se resolvió en parte y, aun informándonos de que la organista no se encontraba en plenas facultades, de todos modos iba a ofrecer cuatro de las siete obras programadas. Estas fueron: “Conclusion” (Satyagraha, acto III) de Philip Glass, con arreglos de M. Riesmann; Tocata, adagio y fuga en Do mayor, BWV 564 de Johann Sebastian Bach; Danza núm. 4 de Philip Glass y Passacaglia en Do menor, BWV 582 de Johann Sebastian Bach.

Se hace difícil, en tales circunstancias, poder juzgar la valía de la intérprete, indudable a tenor de su conocido y extenso curriculum, aunque resulte encomiable por su parte que, pese a todo, se prestase a interpretar las obras ofrecidas. Sin embargo, es cierto que Apkalna estuvo comedida en los pasajes más virtuosísticos y algo fría en cuanto a expresividad, todo ello excusable por las circunstancias.

La elección del programa, basado en la alternancia entre obras de estos dos compositores aparentemente tan diferentes, presentaba un gran atractivo. En lugar de empezar con la Tocata, adagio y fuga en Do mayor BWV 564 con la que debía iniciarse el programa original, Apkalna empezó de forma más introspectiva con la pieza ‘Conclusion’, perteneciente a la ópera de Glass Satyagraha, inspirada en la figura de Ghandi y en su lucha no violenta por las libertades. La pieza, que en algunos momentos adquiere tonos hímnicos, fue traducida por la intérprete con notable sensibilidad y equilibrio en los diferentes planos sonoros.

En segundo lugar, la organista acometió la pieza que debía de haber sido la primera del programa, la Tocata, adagio y fuga en do mayor de Bach, obra compuesta en Weimar en 1716 que se erige como una de las más representativas del corpus organístico del Cantor, y de la que a veces se ha señalado su similitud con la forma habitual del concierto de Vivaldi en tres movimientos (rápido, lento, rápido). Aquí, Iveta Apkalna, tal vez no pudo dar rienda suelta a todo su caudal interpretativo debido a las circunstancias físicas; los acentos se notaban un poco forzados y se pudieron detectar imprecisiones en el tempo de la Tocata y cierta rigidez en la Fuga, aunque el Adagio sonó cálidamente expresivo.

En tercer lugar Apkalna nos ofreció la famosa Danza número 4, perteneciente al trabajo realizado por Philip Glass en 1979 con la coreógrafa Lucinda Childs y el pintor y escultor minimalista Sol LeWitt. Fue aquí donde más cómoda se sintió la organista, traduciendo la pieza con un incisivo sentido del ritmo y con una energía no desprovista de sutilezas.

En la última pieza, la Passacaglia en Do menor, BWV 582, Apkalna exhibió un bello equilibrio entre las distintas voces, aunque quizá se volvieron a detectar ciertas carencias de vitalidad en algunos pasajes.

En todo caso, y dadas sus circunstancias físicas, justo es reconocer que resultó casi una proeza por parte de  Iveta Apkalna –además de un acto de generosidad- ofrecer este concierto, y así se lo reconoció el público.