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El Blog | Santiago Martín Bermúdez




Vuk Draskovic y El extraño caso del doctor Arón

Vuk Draskovic y El extraño caso del doctor Arón

Lo ignoramos todo de los Balcanes. Recuerdo hace veinte años: todo nos pilló de sorpresa. La guerra civil de Yugoslavia estalló porque una minoría muy activa en cada nación, región, comunidad, ciudad, aldea se propuso reavivar el pasado en una sola dirección: “Patricios, pueblo, herederos sólo del odio”, como exclamó Simon Bocanegra. Desde luego, quien esté libre de ese tipo de pecado, que arroje la primera piedra. Los españoles no podemos darles a nadie lecciones después “aquella” la guerra civil.



Música para Ajmátova (II)

Música para Ajmátova (II)

Hay una espléndida biografía de Ajmátova en español. Es obra de Elaine Feinstein, la tradujo Xián Abeleira y la publicó Circe no hace mucho, en diciembre de 2007. Esta biografía sobrecoge. Encierra el gran relato del sufrimiento de la poetisa y de su país. Por ella desfilan todas las personas y todos los personajes que poblaron la vida rica y atroz de Anna. Pondremos, por encima de todos, a su primer marido, el poeta Nikolái Gumiliov, fusilado por ser ruso blanco; de ahí vienen todas las desgracias posteriores de Anna, nacida Gorenko.



Música para Ajmátova (I)

Música para Ajmátova (I)

Se acaba de estrenar una ópera de Bruno Mantovani sobre Anna Ajmátova (1889-1966), y eso nos permite recordar la dimensión musical de esta poetisa. No nos llegan buenísimas noticias, pero la cosa debió de valer la pena. Eso parece desprenderse de la crónica de Bruno Serrou, nuestro corresponsal en París. Cuesta trabajo ver a estos personajes históricos tan queridos, tan lejanos y al tiempo tan íntimos nuestros ahí, en un escenario, cantando. Y para retratar el dolor en ópera hace falta un Weinberg, que Dios me perdone.



Cuadros disolventes (II)

Cuadros disolventes (II)

De Cuadros disolventes apenas queda sino la memoria de los libros que registran aquel estreno, aquel “suceso”. Si examinamos el libreto no nos sorprende que ese batiburrillo de estampas asainetadas, cantos y bailables, haya pasado a la historia sin dejar demasiado recuerdo. O, mayormente, como decían los castizos, se haya quedado en su época.



Liz Taylor cantará

Liz Taylor cantará

Estoy convencido de que alguien hará una ópera sobre Liz y Burton. Es casi seguro que Monty Clift tendrá un cometido en ella. El universo pop se ha instalado de manera permanente en la creación operística made in USA, ya pudimos verlo en parte cuando le dedicamos un dossier en Scherzo, hace algo más un año, a la música en los Estados Unidos. Una ópera como Jackie O, de Michael Daugherty y libreto de Wayne Koestenbaum, nos sugiere que esto es posible; que esto se le tiene que ocurrir a alguien.



Cuadros disolventes (I)

Cuadros disolventes (I)

Tengo emplazadito a Manuel García Franco, mi colega fundador y sin embargo amigo, para que emprenda un escrito que se titule algo así como El género chico y la crisis de fin de siglo. Le digo: Manolo, mira por el virote, que Pepe Junco, en su justamente celebrada Mater Dolorosa, ha descuidado el tema del género chico y el teatro por horas. Entre paréntesis: Pepe Álvarez Junco fue profesor mío en Políticas, junto con Mari Carmen Iglesias, Ángel Facio, Antonio Elorza, ¡qué tiempos!



Gombrowicz: teatro, disparate y musicalidad

Gombrowicz: teatro, disparate y musicalidad

Tengo delante el libro publicado en 1968 por Cuadernos para el diálogo, Yvonne, princesa de Borgoña, de Witold Gombrowicz, en versión española de Álvaro del Amo. Un libro imposible de encontrar hoy, desde luego. Y acaso no publicable, porque dentro del retroceso cultural de nuestro tiempo uno de sus síntomas es que no se lee teatro. Lo tengo delante porque lo vuelvo a leer ahora que Cyprès nos trae la ópera de Philip Boesmans basada en esa obra disparatada. Ya se lo cuento a los lectores de Scherzo en una reseña sobre esta ópera.



Centro Schoenberg: si va usted a Viena…

Centro Schoenberg: si va usted a Viena…

Viena tiene fama de haber desdeñado siempre a los grandes hombres (y mujeres, claro) que ha dado el país. Puede que sea una fama merecida, pero otras capitales la comparten. Madrid es una de ellas. Lo de Valle-Inclán clama al cielo. Ahora hay algún que otro Valle por ahí (los socarrones ríen cuando se les invoca talentos que desconocen), pero la confusión es hoy mucho mayor que hace un siglo.



El camello ausente

El camello ausente

En 1976 se estrenaba en Valencia (Teatro de la Princesa) y en Madrid (María Guerrero) la obra teatral 7000 gallinas y un camello, de Jesús Campos (Jaén, 1938), en el que la música tenía un papel muy principal. Era el alimento de las gallinas, algo que estaba de moda entonces, no sé si ahora. La música fue La Primavera, de Vivaldi, con una orquesta de cámara auténtica ante la espléndida escenografía del propio Campos.



Danzad, malditos

Danzad, malditos

Hoy me van a permitir que no me refiera a música o a libros, sino a baile. A danza. Miren esa imagen, esos dos seres que bailan. Digo “seres”, no dama y caballero. Esa danza no es indecente. Pero la indecencia de sus protagonistas ha pasado a la historia. Esa danza no es maldita, pero la maldición de lo que encierra ha pasado al presente. Ahí empezó todo, dirían algunos. No, no es así. La cosa había empezado antes. Desde mucho antes, el siglo nuestro y el anterior –el XX y el XIX, para aclararnos- habían permitido la expansión de un lenguaje cada vez más ocultador de la realidad.