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El Blog | Santiago Martín Bermúdez




Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

“¿De dónde saca / pa tanto como destaca?”



Perdendose

Perdendose

Perdendose. Es una indicación musical.
No hieras a quien no puedes matar, no provoques tanto ni finjas ser tan guapo, si no lo eres.
Hay quien permitió tu desorden para no provocar una guerra.
La aplazó en su detrimento, según el florentino, ¿lo recuerdan?
Pero después de jugar a la política, estos chicos tendrán que gobernar, o alguien lo hará.
Perdendose.
Insensatos con rostro grave muestran su patita totalitaria a propósito del bilingüismo.
Mas la impunidad no dura siempre, mis valientes.



Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Érase una vez un músico que sabía que lo que oíamos como Barroco temprano, Barroco tardío, Clásico y Preclásico estaba contaminado. Corrompido, como le oí en cierta ocasión a Brüggen. “Reina una gran corrupción”, llegó a decirme Brüggen, allá en Santillana del Mar, a principios de los ochenta. Harnoncourt y su grupo más sus socios sabían que había que encontrar los nuevos sonidos que correspondían a aquella sensibilidad, aquellos instrumentos, aquellos locales, aquel público.



Por ejemplo, Dohnányi

Por ejemplo, Dohnányi

Recordamos a Ernö von Dohnányi, ahora que recibimos un CD que comentaremos en la revista (Quintetos con piano opp. 1 y 26, Claves). Dohnányi era solo cuatro años mayor que Bartók, vivió entre 1877 y 1960. Es decir, perteneció a la misma generación, pero su imaginario y su horizonte fueron otros, aunque apoyó a Bartók y a Kodály como hermano mayor, por decirlo así, con su influencia, su auctoritas, tanto artística como pedagógica.



Umberto Eco: ¿demasiada cultura?

Umberto Eco: ¿demasiada cultura?

De Umberto Eco aprendí muy pronto lo que va del midcult al lowbrow. Su libro Apocalípticos e integrados era una maravilla y era accesible a muchos, aunque no digo que a cualquiera. Sigue siendo una maravilla y sigue siendo accesible. Tanto, que yo lo presté varias veces y otras tantas tuve que volver a comprarlo.



Aleluyas (la que está cayendo, 2)

Aleluyas (la que está cayendo, 2)

Me preocupa el diálogo que transcribí en la entrega pasada. Lo sufrí, y por eso lo traje a esta bitácora, quería compartirlo con alguien. Alguien lo leerá, digo yo.

Y me quedé con la copla. Más que con la de hablar de muertos y cosas así, con la de “la que está cayendo”. Eso me llegó al alma. Es como si uno se evadiera con la música, y toda esta revista hiciera lo mismo. Como si uno rehuyera mojarse. Como si evitara eso que se llamaba el compromiso, el engagement. Que, en rigor, quería decir otra cosa, pero ahora no vamos a escarbar en ello.



La que está cayendo

La que está cayendo

Con la que está cayendo, y ustedes insisten en hablar de música.

Es cierto, pero si nos salimos del guión siempre hay alguien que se siente dolido.

No me diga… Ahora va a resultar que ustedes tienen en cuenta cierto tipo de sensibilidades.



El extraño caso de Núria Espert

El extraño caso de Núria Espert

Queremos tanto a Núria. Esto es: los que consideramos el teatro como una expresión importante de una sociedad, para divertirse o para reflexionar, para inquietarse o para maravillarse. Núria empezó muy pronto, con Armando Moreno, y se jugó su dinero (escaso) y su futuro (era tan joven) para hacer un teatro de calidad frente a lo que solía hacerse en nuestros escenarios. Eran tiempos en los que el teatro, de todas maneras, tenía más prestigio que el cine.



Ellos quieren que no cantes

Ellos quieren que no cantes

Son ustedes incorregibles, me dice alguien al que prefiero dejar en el anonimato. Cómo se puede, continúa, escribir sobre música cuando el mundo está en guerra y la patria está por reventar. Lo dice así: la patria está por reventar. Y eso denuncia su educación sentimental, es un canto que a los más jóvenes acaso no les diga nada; y tampoco a los de buena familia. No lo aclararé ahorita, pueden acaso buscar en la red.



Mientras llega el olvido

Mientras llega el olvido

Dice una letra de ranchera de Alejandro Fernández, cantada por muchos y sobre todo por Pedro Infante, que aquellos mariachis y aquel tequila le hicieron llorar. Y eso a pesar de que quiso hallar el olvido “al estilo Jalisco”. Es decir, si no lo interpreto mal, al estilo de verdadero macho. Lo del tequila lo entiendo bien, y algunos cantantes de rancheros y corridos acabaron pagándolo. Tengan en cuenta que José Alfredo no le dijo a la chica que lo abandonaba, en aquel otro canto: “ven a tomarte una copa”. No. Le dijo: “tomate esta botella conmigo”. ¡Una botella entera!