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El Blog | Santiago Martín Bermúdez




El Bosco suena porque inquieta

El Bosco suena porque inquieta

El Bosco siempre tuvo para mí una música.

Siempre quiere decir… a ver, a ver. Sí, desde 1963 o 1964.

Era la música del cerebro, del interior, no sé cómo decirlo: esa música que no tarareas, ni siquiera puedes llevar a papel pautado o a alguna de las fórmulas que fueron modernas en tiempos de la autoproclamada vanguardia.



Miguel Roa: carta a sus amigos

Miguel Roa: carta a sus amigos

Querido Arturo, querido Angel Luis. Y también querido José Luis, aunque él no estaba allí. Esta carta es para Arturo Tamayo, Angel Luis Ramírez y José Luis Téllez, que conocieron bien a Miguel Roa. Que se nos ha ido, como ya sabe todo el mundo de la música. ¿Te acuerdas, José Luis, cuando le provocábamos en el Hotel Suecia? Una noche le hicimos notar tú y yo la cercanía en el tiempo de Turandot, Wozzeck y Doña Francisquita. Y le dijimos que, claro, esta última era la mejor. Y nos mandó a… ¿dónde, José Luis? Pero… ¿y lo que nos reímos todos?



Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

“¿De dónde saca / pa tanto como destaca?”



Perdendose

Perdendose

Perdendose. Es una indicación musical.
No hieras a quien no puedes matar, no provoques tanto ni finjas ser tan guapo, si no lo eres.
Hay quien permitió tu desorden para no provocar una guerra.
La aplazó en su detrimento, según el florentino, ¿lo recuerdan?
Pero después de jugar a la política, estos chicos tendrán que gobernar, o alguien lo hará.
Perdendose.
Insensatos con rostro grave muestran su patita totalitaria a propósito del bilingüismo.
Mas la impunidad no dura siempre, mis valientes.



Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Érase una vez un músico que sabía que lo que oíamos como Barroco temprano, Barroco tardío, Clásico y Preclásico estaba contaminado. Corrompido, como le oí en cierta ocasión a Brüggen. “Reina una gran corrupción”, llegó a decirme Brüggen, allá en Santillana del Mar, a principios de los ochenta. Harnoncourt y su grupo más sus socios sabían que había que encontrar los nuevos sonidos que correspondían a aquella sensibilidad, aquellos instrumentos, aquellos locales, aquel público.



Por ejemplo, Dohnányi

Por ejemplo, Dohnányi

Recordamos a Ernö von Dohnányi, ahora que recibimos un CD que comentaremos en la revista (Quintetos con piano opp. 1 y 26, Claves). Dohnányi era solo cuatro años mayor que Bartók, vivió entre 1877 y 1960. Es decir, perteneció a la misma generación, pero su imaginario y su horizonte fueron otros, aunque apoyó a Bartók y a Kodály como hermano mayor, por decirlo así, con su influencia, su auctoritas, tanto artística como pedagógica.



Umberto Eco: ¿demasiada cultura?

Umberto Eco: ¿demasiada cultura?

De Umberto Eco aprendí muy pronto lo que va del midcult al lowbrow. Su libro Apocalípticos e integrados era una maravilla y era accesible a muchos, aunque no digo que a cualquiera. Sigue siendo una maravilla y sigue siendo accesible. Tanto, que yo lo presté varias veces y otras tantas tuve que volver a comprarlo.



Aleluyas (la que está cayendo, 2)

Aleluyas (la que está cayendo, 2)

Me preocupa el diálogo que transcribí en la entrega pasada. Lo sufrí, y por eso lo traje a esta bitácora, quería compartirlo con alguien. Alguien lo leerá, digo yo.

Y me quedé con la copla. Más que con la de hablar de muertos y cosas así, con la de “la que está cayendo”. Eso me llegó al alma. Es como si uno se evadiera con la música, y toda esta revista hiciera lo mismo. Como si uno rehuyera mojarse. Como si evitara eso que se llamaba el compromiso, el engagement. Que, en rigor, quería decir otra cosa, pero ahora no vamos a escarbar en ello.



La que está cayendo

La que está cayendo

Con la que está cayendo, y ustedes insisten en hablar de música.

Es cierto, pero si nos salimos del guión siempre hay alguien que se siente dolido.

No me diga… Ahora va a resultar que ustedes tienen en cuenta cierto tipo de sensibilidades.



El extraño caso de Núria Espert

El extraño caso de Núria Espert

Queremos tanto a Núria. Esto es: los que consideramos el teatro como una expresión importante de una sociedad, para divertirse o para reflexionar, para inquietarse o para maravillarse. Núria empezó muy pronto, con Armando Moreno, y se jugó su dinero (escaso) y su futuro (era tan joven) para hacer un teatro de calidad frente a lo que solía hacerse en nuestros escenarios. Eran tiempos en los que el teatro, de todas maneras, tenía más prestigio que el cine.