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Ivan Ženatý y las nieves del tiempo




PorSantiago Martín... - Publicado el 12 July 2012

Ivan Ženatý y las nieves del tiempo

El violinista checo Ivan Ženatý nos ha visitado este año varias veces. Eso enriquece el conocimiento que teníamos de él: sus discos se han comentado en Scherzo en varias ocasiones. En estos días de julio Ženatý dará varias clases magistrales en el marco del Festival de Música de Cámara de Ávila del 11 al 21 de julio próximo. Un día antes, el día 11, horas antes de la gran claudicación victoriosa, Ženatý ofrecía un recital en el madrileño Teatro de la Abadía. Fueron dos partitas y una sonata de Bach, todas las danzas y movimientos en secuencia.

Utilizamos a menudo la palabra “magia” para sugerir lo que un artista nos ofrece en su actuación. Evitamos así sugerencias de hipnotismo, como en la manida palabra fascinante, que ya nada significa a fuerza de estar en todas partes. La palabra magia está a punto de sufrir idéntica suerte, pero de momento podemos hablar de la magia de Ženatý. En virtud de esa magia evocamos una sesión muy parecida de hace treinta años; no, uno más, fue en febrero de 1981. De nuevo uno recuerda esa fecha, y perdonen si ya les llevé tan lejos en alguna otra ocasión, uno se repite. Fue Itzhak Perlman, en el hermoso Ciclo de cámara y polifonía que con otros nombre trata el CNDM de resucitar pese a la penuria. Perlman tocó exactamente seis días antes del golpe del 23 F. También fueron dos partitas y una sonata, no recuerdo cuáles; o acaso fueron dos sonatas y una partita, quién sabe… Fue uno de esos conciertos que te parecen un sueño imposible magnificado por el recuerdo.

Es posible que ese Bach continuo de Ženatý (el de Perlman no fue continuo, eso lo recuerdo bien) lo recordemos también para contárselo a los más jóvenes, si es que a los jóvenes les sigue interesando esta música dentro de diez años, o de veinte. Había gente joven en el concierto de ese hermoso teatro que fue templo, un teatro que encierra un hermoso proyecto escénico. Esa gente joven es la que tendrá que decir, contar o escribir un día: “Sí, fue el 10 de julio de 2012, en el Teatro de la Abadía, que dirigía José Luis Gómez, horas antes del golpe que marcó época: tocó Ivan Ženatý un maravilloso programa Bach, con dos propinas inolvidables: uno de los Caprichos de Paganini y una versión para violín solo de la Farandole de La Arlesiana (Bizet)”. Para entonces, acaso otro virtuoso por el estilo (el estilo, la ética, el talento: esas cosas que a veces van juntas) toque en uno de nuestros teatros -acaso el Palau de la música catalana o el auditorio nacional permanezcan en pie- y alguien pueda recordar a Ženatý y proyectar hacia el futuro lo memorable de este recital nuevo.

Así, Ženatý, Bach y la renovación de las cosas.