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El Blog | Santiago Martín Bermúdez




Theresienstadt. Los prisioneros del paraíso, de Xavier Güell (2)

Theresienstadt. Los prisioneros del paraíso, de Xavier Güell (2)

El que pone en marcha el proyecto de Terezín como ciudad modelo es un judío del consejo, Otto Zucker, vicedecano de Theresienstadt. Pone su mejor voluntad en que el proyecto sirva para aliviar los sufrimientos de todos, en especial de los niños, cuya mortandad alcanza cifras espeluznantes. Zucker alaba la cultura alemana. Los artistas prisioneros deberían servir para algo mejor que para morir por los rincones, o en los trenes, o en los misteriosos destinos del este.



"Le malentendu", de Fabián Panisello, en los Teatros del Canal

"Le malentendu", de Fabián Panisello, en los Teatros del Canal

Concluida la semana en que se ha estrenado Le malentendu, ópera de Fabián Panisello con libreto de Juan Lucas a partir de la pieza teatral de Albert Camus, podemos decir que estas tres sesiones en el Canal, coproducidas por el Teatro Real, se han convertido en todo un acontecimiento.



Theresienstadt. Los prisioneros del paraíso, de Xavier Güell (1)

Theresienstadt. Los prisioneros del paraíso, de Xavier Güell (1)

Xavier Güell: Los prisioneros del paraíso. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2017



Músicas populares judías

Músicas populares judías

Cómo se parece la música popular judía de celebración (bodas, mitzvá, todo eso) a las música populares árabes. Son semitas (somos). Dos religiones del libro, ambas con sus devotos, sus fieles y también sus fanáticos. 



Festival CAFe de Budapest: Penderecki, humano, bastante humano

Festival CAFe de Budapest: Penderecki, humano, bastante humano

En el próximo número de Scherzo, inminente, les dedico algo de información sobre la presencia del compositor polaco Krzystof Penderecki en el hermoso Festival CAFe de Budapest, que tuvo lugar el pasado mes de octubre. Penderecki era el compositor homenajeado. Ya decimos en el artículo impreso que el público le demostró cariño y algo más. Ahora quisiera recordar algunas de las cosas que dijo durante uno de esos dos conciertos, el íntimo, el de cámara, en el que él hablaba y respondía a preguntas sobre su vida y su carrera, sobre la música y hasta sobre cosas que rozaban la política.



El triunfo del tiempo y del desengaño

El triunfo del tiempo y del desengaño

Hace ocho años, el 4 de noviembre de 2008, asistí a determinada representación de ópera en el Teatro Real de Madrid. Era una hermosa versión escénica (Jürgen Flimm) del oratorio El triunfo del tiempo y del desengaño, de Haendel. Lo disfruté, claro, pero además tenía que hacer una reseña. La primera que hacía para la página franco-británico-estadounidense Concertonet, para la que desde entonces he escrito cientos de crónicas y noticias. A pesar de ser colaborador suyo, les recomiendo esa página, tanto por sus artículos en inglés como por los que están en francés.



Despedida, bienvenida: ah, qué será…

Despedida, bienvenida: ah, qué será…

Nos fuimos de vacaciones. Con cierta tranquilidad.

El caso es que las cosas cambian aquí. En esta casa.

Quiero decirle adiós a Luis Suñén y a Cristina García Ramos,que han sido puntales de Scherzo.

Hemos capeado el temporal juntos.

El temporal, no. La galerna, el tifón.

(Sí: digamos juntos.)

La economía, tonto. (Frase que se ha convertido en lugar común, cuando tiene un sentido importante si no lo tomamos como totalidad o al pie de la letra). Nuestra economía, tonto.



Korngold y "La Paloma" de Daniel Schmid

Korngold y "La Paloma" de Daniel Schmid

Hace más de cuarenta años. Éramos unos críos. Pero cinéfilos. Por entonces, ir al cine era habitual, no una rareza. Ver cine de autor no estaba mal considerado. Despreciar la televisión era algo normal, no era tachado de esnobismo. Íbamos a ver películas filmadas por gente más o menos rara, moderna o no. Así, caímos un día en una película que nos habían “potenciado” por ahí, no sé cómo ni dónde: La Paloma, del suizo Daniel Schmid (1941-2006).



Alban Berg y el idiota

Alban Berg y el idiota

Hace falta ser idiota.

Hace falta ser idiota para ignorar a tus contemporáneos. Y, sin embargo, los ignoras.

Una directora de teatro que ignora a sus contemporáneos me lo dijo una vez; sabía de lo que hablaba, pero era evidente que se lo adjudicaba a otros. Eres director responsable de tal institución y favoreces al contemporáneo ladilla en detrimento del contemporáneo con talento. Un contemporáneo: qué alivio ante su tumba, como diría Cioran y como me gusta citar y citar, así que me repito, como los abuelos atolondrados por el amor de una nieta.



El Bosco suena porque inquieta

El Bosco suena porque inquieta

El Bosco siempre tuvo para mí una música.

Siempre quiere decir… a ver, a ver. Sí, desde 1963 o 1964.

Era la música del cerebro, del interior, no sé cómo decirlo: esa música que no tarareas, ni siquiera puedes llevar a papel pautado o a alguna de las fórmulas que fueron modernas en tiempos de la autoproclamada vanguardia.