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Vitoria y San Sebastián: duelo jazzístico y al sol




PorPablo Sanz - Publicado el 01 Junio 2012

Vitoria y San Sebastián: duelo jazzístico y al sol

Los festivales de jazz vascos presentaron hace unas semanas sus respectivos carteles, acaparando toda la atención jazzística tanto de prensa como de aficionados, porque, ya se sabe, son el espejo donde se miran el resto de certámenes patrios. Hasta ahí todo bien. Ha ocurrido que en la lectura de sus fechas Vitoria y San Sebastián compartirán este año tres días, 19, 20 y 21 de julio. Y el lío se ha montado. ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa? ¿Quién es el festival bueno y quién es el malo? ¿Qué ha ocurrido para llegar a esta situación? Uno ha venido observando esta circunstancia con la distancia que confiere una residencia madrileña y, por tanto, con la objetividad que dan esos cientos de kilómetros entre la Puerta del Sol y el País Vasco. Y la conclusión es clara: el lío no es tan monumental como lo parece, o no debiera serlo, vaya, aunque queda claro que ha habido un problema institucional entre estos dos cardinales festivales.

 

Para aquellos que busquen respuestas a los interrogantes anteriormente planteados basta con darse un paseo virtual por la Red. Y chequear las fechas de celebración de las últimas ediciones. La verdad es demasiado evidente para atender polémicas infructuosas, por lo que a mí, como aficionado y como profesional, lo que realmente me preocupa es la fractura y la herida que ha podido dejar este enredo en las relaciones de los dos certámenes vascos. Ojo, tampoco de manera dramática, porque, también se sabe, la familia no se elige, pero los amigos y aliados sí, por lo que cada uno es muy libre y legítimo de ir por la vida solo o rodeado de enemigos. No obstante, sí provoca cierta tristeza que dos grandes festivales de jazz, citas de ineludible referencia para la cultura musical española y europea, no hayan podido dilucidar sus diferencias de otra manera.

 

Llegado a este punto, en el que las aguas están donde están y la corriente las lleva por donde las lleva, uno sólo cabe desear que la sensatez se imponga mañana, más que nada por la cordialidad que debiera existir entre vecinos. Y por no transmitir una imagen irreal, ya que este año ambos festivales saldarán con igual éxito sus respectivas ediciones. Como siempre; porque se lo merecen; porque no puede ser de otra forma. Será una pena no poder vivir en su totalidad cada una de las jornadas de sus carteles, porque garantías de buena música ofrecen los dos. Pero el público llenará los espacios tanto de Vitoria como de San Sebastián, como así lo hubieran hecho si hubieran coincidido con San Fermines o el Bilbao BBK Live Festival, al parecer, gérmenes de la contienda. Porque a Pamplona hemos de ir sí, y Bilbao, oye, es mucho Bilbao, también sí; pero es que a Vitoria y San Sebastián, en cuestión de jazz, no les tose nadie, ni un Rock en Río, oiga.

 

Dicho lo cual, a la palabra fracaso ni se la espera ni se la aguarda ni en Mendizorrotza ni en la Plaza de la Trinidad. El buen jazz, el mejor que puede sonar durante el mes de julio en España y Europa, sonará de nuevo en uno y otro festival. Señores, mírenlo de otra manera: si por culpa de la coincidencia se pierden alguno de sus artistas favoritos, descuiden, el año que viene tengan por seguro que vendrá. Y si no, pues al siguiente. Y lo cogerán con muchas más ganas, seguro. Y lo disfrutarán más. Eso sí, para el futuro, insistimos, apelamos al sentido común de los organizadores de ambos certámenes, porque este año queda claro que algo se ha hecho mal. En fin, toca olvidarlo todo y... ¡a lo Getxo pecho!, que diría Senegalolo, un madrileño, senegalés de adopción, con un largo pasado jazzístico vasco. Buen jazz a todos. En Bilbao. En Vitoria. En San Sebastián. Y allí donde suene el swing,