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La música de Federico González ya está en casa




PorPablo Sanz - Publicado el 26 Mayo 2010

La música de Federico González ya está en casa

La vida es lo que somos y por eso a Federico González siempre le acompañó la buena música. Propietario de las páginas de jazz de Scherzo y crítico del diario El País, Federico nunca soportó el silencio. O al menos el silencio desnudo, sin motivo. Amaba el jazz por encima de las cosas, porque las músicas del jazz eran sus cosas. Su mujer, Carmen Navajas, lo acaba de dejar bien claro: detrás de su trabajo, visible y palpable, se escondía un íntimo y reservado mundo de ilusiones y emociones, de sueños y desafíos, de amores y deseos. Siempre con una música de jazz de fondo.
 
Ahora toda esa música que permanecía encerrada en una habitación de la calle Marqués de Zafra ha encontrado, por fin, su casa, la Casa Encendida. El centro cultural que promueve Caja Madrid muestra a partir de hoy toda esa música que coleccionó y vivió Federico González y que, en cuanto a jazz se refiere, alcanzó casi los 10.000 cd´s y 5.000 vinilos, además de un amplio fondo archivístico de libros, revistas y fotografías. Esta feliz noticia, la acogida y salvaguarda de este material por parte de la Biblioteca de la Casa Encendida, pone fin al sueño de Carmen Navajas de compartir este legado con toda la ciudadanía. En realidad, uno quiere pensar que también fue el sueño de Federico, por mucho pudor que le hubiera dado.
 
Los datos exactos de este patrimonio cultural hablan de 4.900 vinilos, 9.836 cd´s, 4.500 fotografías, 4.900 negativos, más de 1.300 revistas de 15 cabeceras diferentes, más de 50 cintas de vídeo y más de 1.300 libros. La consulta de todos estos documentos de momento sólo es posible de manera presencial, pero ya se está trabajando para que se acceda de manera virtual, a través de Internet. Es evidente que con este material cualquiera puede leer con minuciosidad toda la historia del jazz, la gran música que amó, aunque al final de sus días descubriera emocionado razones poderosas para creer en la música clásica o la pintura, por poner un ejemplo.
 
Lo que la colección desgraciadamente no podrá contar es la manera noble y acompasada con que palpitaba el corazón de Federico, fallecido ahora hace seis años. En un mundo tan escandalosamente ruidoso y hedonista, tan frívolo y deshumanizado y tan veloz y monótono… muchos somos los que echamos de menos su calma, su modesta autoridad musical, su buen criterio y mejor pluma.
 
No es lo mismo, pero gracias al acuerdo alcanzado entre Carmen Navajas y José Guirao, director de la Casa Encendida, hoy todos podemos seguir encontrándonos con Federico, a media tarde, tomando un café y escuchando a Hank Jones.