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El Blog | Luis Suñén




Muti, el actor

Muti, el actor

Mi amigo Jaime Ferri me enviaba ayer el enlace de este vídeo. Es un Riccardo Muti diferente, impensable para quien sólo conozca esa mirada autoritaria, ese gesto mandón y esa cierta distancia que parece poner en casi todo. En algún dvd -por ejemplo hablando de Mahler junto a Haitink, Rattle o Chailly, se adivina una cierta veta comunicativa, en todo caso mucho menos cordial que la de sus colegas de aparición estelar.



Concierto de Año Nuevo y conciertos de año viejo

Concierto de Año Nuevo y conciertos de año viejo

Todavía el Concierto de Año Nuevo sigue siendo una máquina de hacer dinero: entradas a pesar de la crisis pues ya sabemos que esa no le llega nunca a los verdaderamente ricos, publicidad propia del momento y ventas millonarias del disco y el dvd casi en tiempo real. Los resultados artísticos son otra cosa, quizá porque están garantizados y porque el esquema no cambiará jamás, pues sería el fin del invento. La verdadera reina madre, la Filarmónica de Viena, se encarga de que aunque el espíritu sea algún año un poco más débil la carne no lo aparente.



A favor de Asensio

A favor de Asensio

Todo se junta en esta historia: la envidia, la falta de justicia, la mezquindad, los males del sistema, el castigo a la excelencia, nada que no conozca cualquier español mayor de edad.



Hacerlo todo

Hacerlo todo

Un crítico de ordinario un poco furibundo como Christophe Huss –me recuerda a veces esa tendencia que triunfó entre nosotros hace años, la de la obligatoriedad de comprar o el aborrecimiento íntimo según cuadre- se refiere en la edición en francés –hecha desde Canadá- de la web classicstoday a esa obligación que parecen asumir algunos directores de orquesta de querer hacerlo todo, como si su talento, su inteligencia o las diversas derivaciones de su criterio les capacitara para entender primero y conducir después cualquier obra de cualquier periodo de la historia de la música.



Sondheim es Sondheim

Sondheim es Sondheim

Hace unas semanas publicaba Paul Simon una nota sobre Stephen Sondheim en el New York Times. El pretexto era el primero de los dos libros en los que Sondheim –que ha cumplido este año los ochenta- va a contar una parte de su vida –de 1954 a 1981- a través de recuerdos, comentarios, anécdotas y letras de canciones.



Música religiosa

Música religiosa

Escuchando la música de James MacMillan me pregunto –y aun a riesgo de ser malentendido- por qué un creador debe dar más explicaciones que las que su obra ofrece acerca de la religión que profesa. Es más, por qué tanta gente no ya que escuche su música sino que simplemente sepa de su existencia la rechazará porque se trata de un compositor que se confiesa católico –cualquier viejo estalinista parece tenerlo más fácil, al fin y al cabo son errores que se cometen, pelillos a la mar.



Ha muerto Rudolf Barshai

Ha muerto Rudolf Barshai

Con Rudolf Barshai se va, a los 86 años, uno de los últimos supervivientes –de su generación yo creo que no queda nadie- de entre los directores de orquesta que vivieron la era soviética en todo su esplendor, si se me permite la expresión y se me admite la ironía. ¿Fue un gran director de orquesta? Quizá no, seguramente no entrará en la leyenda, no se puede comparar al grandísimo Svetlanov ni al tan especial Kondrashin, tampoco al aún felizmente vivo Rozhdestvenski.



El éxito de “Il Postino”

El éxito de “Il Postino”

Se hace lenguas Mark Swed, el crítico de Los Angeles Times, del éxito de Il Postino, la ópera de Daniel Catán con libreto basado en El cartero de Neruda, la novela de Antonio Skarmeta, que se ha estrenado hace unos días en la ciudad californiana.



Vargas Llosa

Vargas Llosa

Esa foto que ilustra este artículo la he enviado en forma de postal unas cuantas veces y siempre a amigos escritores. La compraba en City Lights, la librería de San Francisco, y se la mandaba a ellos mientras yo volvía a comprarme para mí otra de Robert Lowell, poeta y en actitud más indolente  -fumando un cigarrillo, mirando a alguien o a algo sin demasiada fijeza- que la tan alerta del peruano.



Maneras

Maneras

A cuenta de los comentarios de un crítico sobre Plácido Domingo he leído estos días en los que, al parecer, se cierra la polémica iniciada antes, cómo otro le respondía avisando de que conoce las razones de aquel porque “las confesó una vez que estaba más bebido de la cuenta”. Caramba, qué elegancia dialéctica. ¿Y así pretende convencer? ¿De qué? ¿Es que nos importa algo el asunto? ¿Le importa tal vez al mentado tenor? ¿Vale la pena verdaderamente ponerse a esa altura para defender causa tan ajena y para cuatro días que nos quedan en este bajo mundo?