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Ramón




PorLuis Suñén - Publicado el 13 July 2011

Ramón

Esto no es un comentario musical, ya les prevengo a ustedes. Es un recuerdo a una buena persona que ha muerto, a un amigo de esos que sabíamos que estaban ahí aunque no nos viéramos, de un gran colega y de un formidable profesional. Y es que Ramón Sánchez Lizarralde era todas esas cosas y lo era desde la curiosa humildad con que asumía lo que le diferenciaba del resto de sus pares y de una buena parte de la humanidad, es decir, su perfecto conocimiento de la cultura y la lengua albanas. Un conocimiento que le llegó por esas razones políticas que en su generación -que es la mía porque los dos nacimos en 1951- se imponían a otras que tardamos más tiempo en descubrir. Aquella rareza, aquella extremada toma de posición llevó también a Ramón a comprender muy bien de qué se trataba pero no le convirtió en un aguerrido defensor de lo contrario porque entonces también se hubiera traicionado a sí mismo. Y en eso era implacable, quiero decir, un hombre honrado de los pies a la cabeza. Y un fabuloso traductor, uno de los mejores en la que, a su vez, lleva siendo desde que Jaime Salinas se empeñó en ello, una de las mejores épocas de la traducción española. Naturalmente, Ramón traducía del albanés y era el traductor de Ismael Kadaré y cada año, cuando llegaban los días de anunciar el premio Nobel, él y yo –que lo publiqué en mi época de Alianza- cruzábamos los dedos para que al fin nos cayera en suerte, cosa que, como saben ustedes, no sucedió.  Cuesta pensar que el siempre cariñoso Ramón, que aquel que estaba dispuesto a echar una mano en cualquier momento, que no olvidaba un buen detalle, que compartió con todos los que le queríamos todo lo que podía, se haya ido. Quienes más le trataban lo vieron irse poco a poco y yo sabía de él por Mariano Antolín Rato –otro grande del oficio- que cada vez que venía por Madrid quedaba con Ramón para ver qué tal, para comer juntos y me contaba de la lucidez con la que nuestro amigo afrontaba la realidad. Lucidez y calma, esa calma que ojalá no nos falte cuando llegue el momento, aunque sea tan antes de tiempo, tan injustamente como le ha pasado a este Ramón cuyo recuerdo nos acompañará siempre. Gracias, amigo.