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David y Bacarach




PorLuis Suñén - Publicado el 04 September 2012

David y Bacarach

El 1 de septiembre moría Hal David, el letrista de las canciones de Burt Bacarach, estupendo en lo suyo, sin la gracia ni la ironía de Cole Porter -cuando este hacía las dos cosas- pero con la clase que requería la música de su otra parte. Por eso cuando en algún sitio se ha hablado de la que hacían los dos como una suerte de vía particular de un cierto pop se yerra de plano. Ellos venían de la gran tradición de los songbooks de Porter o de Berlin, de la de los crooners antes de que estos tengan que actuar de casino en casino o en cruceros por los siete mares o animando fiestas particulares –por cierto me ha dejdo estupefacto que Johnny Mathis siga cantando, lo he visto en la programación de los conciertos ligeros de la Orquesta Sinfónica de Oregón para la próxima temporada.

Volviendo a David y Bacarach, a que son autores de algunas de las más bellas canciones de los sesenta y los primeros setenta, hay que decir que sin la ayuda inestimable de Dionne Warwick seguramente hubieran sido también muy buenos pero no lo mismo.  La bella americana –qué cosas, tía de Whitney Houston- fue para la pareja como si Dios les hubiera ido a ver. Su voz sensual y suavemente dramática en Walk on by o en Anyone who had a heart otorga a unas canciones de por sí espléndidas un extraordinario plus expresivo. No son las únicas pero sí, quizá, las mejores de las que cantó y, desde luego, las que quedan en la memoria de los que peinamos canas. Hay otra que también cantó pero de la que se sirvió otro más grande aún, Bill Evans, para hacer uno de sus clásicos: el tema de la película Alfie. Con David muere un poco más una época irrepetible, que marcó el auge de un tipo de canción –muy americana y, por tanto, muy universal- que luego quedó banalizada en sus peores réplicas italianas o españolas. Una canción moderadamente sofisticada, inteligente, que seguramente hoy nos gusta más que cuando la escuchamos por vez primera porque lo que se pierde se ama, porque se pierde y porque se amó.