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Chailly a punto para NY




PorLuis Suñén - Publicado el 10 August 2010

Chailly a punto para NY

Duda el MET entre contratar a Fabio Luisi o a Riccardo Chailly para sustituir cuando llegue el momento a James Levine. Seguramente, querido lector, ni usted ni yo lo dudaríamos un segundo.

Para Luisi sería su consagración a pesar de unos cuantos fiascos, de no haberse hecho con las riendas de ese bombón a veces indómito que es la Staatskapelle de Dresde –para allá va Thieleman y que Dios les coja confesados. Para Chailly salir de un círculo hoy probablemente demasiado estrecho para él, pues si cuando eligió la Gewandhaus de Leipzig todo fue amor a la música hoy seguramente hay también una cierta ambición, también económica, que hace años contaba menos. Pudo venir a Valencia, es verdad, pero las cosas se hicieron al fin de aquella manera y al maestro, dicen, le pareció que faltó discreción mientras se negociaba. Imagínense una orquesta como la del Palau de les Arts con un director como Chailly, es decir, serio, sensato, inteligente, más joven, bastante menos irregular y mucho más barato que Maazel. Fue una pena. Según todos los síntomas, Chailly tiene la sensación de que se le pasa el arroz en Leipzig y viviría encantado la aventura americana que tan bien le fue y le irá a su compatriota Riccardo Muti. Hoy por hoy Chailly es un director al que se olvida con frecuencia en las listas de los mejores siendo, sin duda, uno de ellos. Nueva York sería para él un destino inmejorable y el MET tendría al fin un sucesor de verdadera clase para el gran Levine. 
 
 

El otro día leí una crítica de Suñén en la que hablaba muy bien de Pablo González, nuevo titular de la OBC. Estoy de acuerdo. A falta de confirmación durante la temporada, las referencias que tengo del director asturiano son excelentes, pero pienso que es de recibo constatar la gran injusticia que han cometido los gestores musicales barceloneses, con la connivencia de algunos críticos, al despachar al anterior titular, Eiji Oue, un músico como la copa de un pino que, además, era tremendamente querido por los miembros de la orquesta y los abonados del Auditori.

Entre Luisi y Chailly me quedo (con todos los pronunciamientos favorables y desfavorables) con el ex director titular de la Concertgebow. Creo que a Luisi le ha venido demasiado grande la Staatskapelle Dresden y algunos patinazos discográficos han sido de órdago (Richard Strauss). Creo que todavía le queda un buen recorrido musical.
En definitiva, como dice Suñén, es más serio, solvente y rectilíneo Chailly para hacerse con los mandos del MET. Eso sí, Levine nunca fue santo de mi devoción en la mayor parte de los repertorios que grabó. Un director, el norteamericano, que fue aupado por el marketing de las multinacionales del disco y también en exceso irregular. Tanto, como el promocionado Thielemann al que le he escuchado no demasiado y todo cuadriculado (una puntualidad germánica agobiante).