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El Blog | Blas Matamoro




Nacionalismos

Nacionalismos

Parece ser que no hay sistema de signos más universal, inmediato, planetario y cuantas más calificaciones se le puedan extraer, que la música. Llega enseguida al sentimiento de cualquier animal humano sin necesidad de traducción ni explicaciones. En este sentido, resulta claramente incompatible con todo nacionalismo. En efecto, pensar que una música de tal o cual país sólo puede conmover o interesar a sus aborígenes, carece de asidero en la experiencia de los melómanos.



Los noventa de Pierre Boulez

Los noventa de Pierre Boulez

Es feliz la circunstancia de que Boulez cumpla 90 años y esté presentable, aunque la ancianidad parece poco propicia a una personalidad tan vivaz y traviesa como la suya. En efecto, la carrera de Boulez está sembrada de polémicas, de reacciones airadas, de juicios rasantes, todo muy en la tradición de la vanguardia francesa. En ese punto, quizá, se sitúe lo que define la carrera buleciana: en la intersección de la vanguardia y la institución, una suerte de academicismo vanguardista.



El melómano imperial

El melómano imperial

Música sublime y terrorismo militar fueron dos tareas señaladas a Alemania en la moderna historia europea. La cosa empezó en la Prusia del siglo XVIII con Federico el Grande, conductor de tropas —bien asesorado por su hermano, que es quien conocía la materia— y flautista. Su padre intentó en vano reprimir su afición musical como también, de modo inútil, sus costumbres sexuales. Finalmente, Federico estudió con Quantz y se dio el lujo de ignorar la Ofrenda musical que le dedicó Bach.



Beethoven, viejo y jovial

Beethoven, viejo y jovial

Es un lugar común decir que el último Beethoven resulta ser el más sorprendente, experimental y profético. Las finales sonatas, los cuartetos finales y la Gran Fuga construyen el capítulo que corona una obra incesantemente genial, en el más estricto sentido de la palabra genio: el inventor de géneros. Glenn Gould definió con afilada lucidez esta etapa beethoveniana: una descuidada espontaneidad que se formaliza en una objetiva disciplina. El maestro simula no saber lo que emprende pero, como resultado, obtiene una forma inédita y la pule hasta convertirla en un género propio.



Divos a tortazos

Divos a tortazos

Wagner consideraba a Verdi un autor de canzonetas. A su vez, Verdi rogaba a los próximos que le evitaran las lohengrinadas. Tampoco Rossini gustaba de Wagner. En uno de sus numerosos arranques de humor solía tocar al piano la obertura de Tannhäuser de atrás para adelante porque, según decía, era la única manera de soportarla. Beethoven, a su vez, consideraba al Cisne de Pésaro un buen operista cómico pero no tan bueno o francamente malo como operista serio.



El general y el músico

El general y el músico

El general José de San Martín recibe en la Argentina los títulos de Libertador y Padre de la Patria. En rigor, sólo vivió en dicha patria unos cuatro años. El resto de sus días los pasó, sucesivamente, en España, Chile, Perú y Francia, donde transcurrieron más de dos décadas, las finales. Le tocó morir en Boulogne-sur-Mer en 1850.



Los ingleses y la música

Los ingleses y la música

Entre las convenciones de la historia musical, la opacidad que cubre a la música inglesa es una de las principales. En efecto, salvando el siglo de oro barroco isabelino, el siglo de Shakespeare, Inglaterra no ha dado nombres de primera magnitud ni al clasicismo, ni al romanticismo ni a las turbulencias estéticas del siglo XX. Todo ello, hasta que llegó Benjamin Britten. Y sin perder de vista que siempre hubo en las islas un vasto público melómano y una sostenida tropa de excelentes intérpretes en todos los renglones de la actividad.



En honor de Oliver Sacks

En honor de Oliver Sacks

Oliver Sacks ha anunciado la faz terminal de su enfermedad y su próxima muerte. Ha construido una de las decisiones más fuertes de la vida, apoderarse de su final. Lo ha hecho con la suprema elegancia espiritual que siempre lo ha caracterizado. Habrá un momento en que dejará de estar con nosotros. En su lugar, el que se ha ganado con su obra, con una vida consagrada a su obra, seguiremos estando con él. Se lo prometemos porque se lo debemos.



El enigma de Norma

El enigma de Norma

La belliniana Norma tiene sus enigmas. ¿Por qué cedió Wagner a esta obra un momento de admiración, admitiendo no ser capaz de semejante cosa? ¿Qué tesitura de soprano exige la protagonista, ya que la lista de sus intérpretes en el siglo XIX es tan heterogénea? En la primera mitad del Novecientos, el papel se acostumbraba adjudicar a sopranos dramáticas —Raisa, Cigna, Muzio, Caniglia— o a ese inclasificable fenómeno llamado Rosa Ponselle, de cuya interpretación apenas nos queda un par de fragmentos grabados.



Escenas de taller musical

Escenas de taller musical

Siempre llama la atención saber que un músico no se vale del piano para componer, al revés que la mayoría de sus colegas. Shostakovich, por ejemplo, sobre todo hacia la madurez de su carrera, prescindía del teclado, aunque el instrumento, paciente y mudo, yaciera a su vera. El paradigma, muy citado, es el del gran sordo Beethoven, que no llegó a oír nunca buena parte de sus obras. Se dice que componía al aire libre, de memoria, acaso auxiliado por el colorido de la naturaleza, que quizá traducía a notación gracias a su recuerdo sonoro.