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El Blog | Blas Matamoro




Nosotros, los privilegiados

Nosotros, los privilegiados

Tengo bastantes años como para recordar un anuncio radiofónico de mi infancia – no había entonces televisión – que presentaba una grabación de La Traviata en un moderno sistema incorporado recientemente a nuestro mercado (sic): los discos de larga duración. Giraban lentamente, estaban casi media hora emitiendo música, no exigían cambiar de púas (agujas) a cada rato, caían al suelo y no se rompían, dejando incompletos conciertos y óperas. Con algo de suerte, no tenían siquiera ruido de roce.



Mozart en el diván de Freud

Mozart en el diván de Freud

¿Ha sido la música un obstáculo para el psicoanálisis? Algunos ensayistas en la materia —estoy pensando en Georg Groddeck— dicen que no y han dejado textos pertinentes. También se han efectuado lecturas psicoanalíticas sobre la relación entre aspectos biográficos y creativos de ciertos músicos. Pero en lo estrictamente tal, es decir en cuanto a la música como discurso, la cosa es resbaladiza y penumbrosa.



La múltiple realidad de la música

La múltiple realidad de la música

A menudo en esta columna he recurrido a las consideraciones que sobre la música ha dejado escritas Giacomo Leopardi en su Zibaldone di pensieri. En general, giran en torno a la realidad objetiva de la música, que no es unánime entre quienes la escuchan y que el poeta intenta investigar en la intimidad subjetiva del escuchante. Siempre que entramos en contacto con el arte sonoro, aunque sea en una sala colmada por miles de espectadores, la consecuencia de la escucha es inevitablemente personal, como si la experiencia resultase fatalmente solitaria.



Otra leopardiana

Otra leopardiana

Ya he recordado en esta columna alguna página de los apuntes que hizo Giacomo Leopardi a lo largo de su vida y que se han editado como Zibaldone di pensieri. En ellos vuelve sobre el tema de la música, asunto que resulta protagónico en el pensamiento romántico, al cual Leopardi se resiste, una manera oblicua de reconocerlo como propio. Se defiende de aquello que ama para evitar someterse a él.



El Tao y la música

El Tao y la música

Gengis-Kan ha quedado en la historia como un feroz conquistador que arrasó gran parte de Asia y cuyas hordas, en tiempos sucesivos, ocuparon casi la mitad de Europa. Su técnica consistía en vencer sobre el campo de batalla, destruir ciudades, masacrar a soldados y civiles y hacer esclavos a los demás supervivientes, reuniéndolos con sus ganados. No obstante, se enterneció ante la exquisita civilización china y en 1220 mandó llamar a un sabio taoísta, Tschang-Tschung, quien lo adoctrinó sobre sus creencias.



Fritz Lang y Richard Wagner

Fritz Lang y Richard Wagner

En 1924 filmó Fritz Lang las dos partes de Los nibelungos: Sigfrido y La venganza de Crimilda. De algún modo, aunque todavía las películas eran mudas, por el hecho de que siempre tuvieran un acompañamiento musical en vivo, en el cine se realizaba el desideratum de la obra de arte total soñada por Wagner: todas las artes reunidas en un solo espectáculo.



El cerebro de la música

El cerebro de la música

Las relaciones de la música con el funcionamiento del cerebro han inquietado e los neurólogos en tiempos relativamente recientes. Oliver Sacks trabajó en ella, por su doble condición de neurólogo y músico, y arriesgó que muy diversos centros cerebrales se activan al escuchar música, como si ella estuviera siendo interesada por el conjunto cerebral.



Agosto de 1823

Agosto de 1823

Entre el 20 y el 21 de agosto de 1823, Giacomo Leopardi anota en sus cuadernos una larga consideración sobre la música. Es notable por lo extensa, acaso el más prolongado de sus apuntes, y también porque desde su retiro en Recanati y con algunas excursiones por otras ciudades de Italia, su información musical debió ser muy restringida. Cita a un solo compositor, Rossini, y habla – mesuradamente mal – de la música alemana ¿a partir de quién? Fuera de los especialistas, pocos serían quienes conocieran a Beethoven, dicho sea por caso.



La noche romántica

La noche romántica

Una de las tantas notas que pueden caracterizar a los romanticismos es el culto a la noche. En especial si centramos el orbe del arte romántico en la más románticas de sus disciplinas, la música. Así encontraremos una proliferación de nocturnos, empezando con Chopin, hasta llegar a la culminación en la noche de amor de Tristán e Isolda.



Un enigma leopardiano

Un enigma leopardiano

El 24 de julio de 1823 escribió Leopardi en sus cuadernos (luego titulados Zibaldone di pensieri) que el canto firme es como la prosa de la música y el canto figurado, como la poesía lo es de la música. Esta diferencia acredita que Leopardi sabía algo de nomenclatura musical. Más aún: que conocía el punto donde se puede fijar el definitivo confín entre la música antigua, inmemorial, y la moderna, escrita.