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El Blog | Blas Matamoro




Vivos y muertos

Vivos y muertos

Los progresos de la alta fidelidad y la digitalización han hecho creer a muchos, y con buenos motivos sensibles, que la música grabada es fiel hasta la mímesis total. Se exige, entonces, un calco exacto de la sesión a la que no hemos asistido y, por lo mismo, cuya exactitud sólo puede ser imaginaria. Lo cierto e indudable es que el microsurco y el compacto nos acercan mucho más a la “realidad” de la ejecución que aquellas gangosas y embotadas versiones de la era acústica y sin la saturación de tantas impresiones eléctricas.



Monteverdiana

Monteverdiana

En el Palacio Ducal de Mantua se conserva un salón donde, probablemente, se estrenó la ópera más antigua que conservamos, Orfeo de Monteverdi. En su techo, un trampantojo nos propone un guiño barroco a más no poder: una cuadriga de briosos corceles – obsérvese el lugar común- vista desde un ángulo se dirige en sentido contrario de si es vista desde el ángulo opuesto. Ambiguo como un concetto propio de la poesía barroca, este plafón diseña un destino.

 



Darwin y la música

Darwin y la música

La mujer de Darwin, Emma Wedgwood, había estudiado el piano con Chopin en París y siempre animó las veladas familiares con sus interpretaciones. Su marido, en cambio, se confesaba cercano a la sordera musical. Le gustaban algunas páginas sonoras pero era incapaz de memorizar melodías, disonancias o consonancias. Evocaba su juventud melómana mas se reducía a unas cuantas canciones escolares.



Cuestiones de gusto

Cuestiones de gusto

El siglo XVIII, entre tantas novedades y el culto mismo a la novedad, aportó la incorporación de un sentido hasta entonces considerado inferior – el gusto – a la primera fila de las buenas costumbres culturales. Cultura, en esa época, era sinónimo de salón. Lo demás eran hábitos y tradiciones. Me refiero al llamado, desde entonces, buen gusto.



Juntas pero no revueltas

Juntas pero no revueltas

La oralidad parece estar, por junto, en el origen de la música y de la palabra. Ciertamente, cuando hablamos de origen hablamos de mito, así que ajústate el cinturón. Al emitir vocalmente los términos de alguna lengua, aún hoy, tras siglos de escritura y de melografía, escandimos y modulamos como si estuviéramos – muy someramente, desde luego – cantando. Por algo voz puede ser sinónimo de palabra.



Nobleza y calidad

Nobleza y calidad

Hace siglos que no vivimos en sociedades con estamentos nobiliarios. Hay personas que ostentan títulos de nobleza pero éstos no comportan privilegios ni exenciones. Al contrario, van acompañados de impuestos especiales. No obstante, en sentido figurado, sigue aplicándose elogiosamente el adjetivo de noble. Se me dirá que también se habla de animales nobles como el toro, el caballo y el perro, por los servicios que suelen prestar a los seres humanos. No me refiero  ellos sino a nosotros.



Críticos

Críticos

Ha aludido Cyril Connolly a “los privilegios del crítico, que le permiten considerarse igual a quienes critica y desmontar sus libros como si tuviera su misma estatura artística…”, y agrega: “Esa igualdad es una ficción.” Con matices, podría decirse lo mismo de los críticos musicales. La diferencia, quizá, consista en que la música es un lenguaje especialmente técnico y la literatura se vale, en cambio, de un material como la palabra, que se juzga por todos conocida. En la realidad de la escritura literaria esto no es así, pero no es mi tema de hoy.



Juan Bautista Alberdi

Juan Bautista Alberdi

El argentino –por más precisar: tucumano- Juan Bautista Alberdi (1810-1884) soporta la opinión de unos cuantos, con Mario Vargas Llosa en primer lugar, de ser el más importante intelectual latinoamericano del siglo XIX. La suscribo. Sólo quiero, brevemente, señalar la pluralidad de sus intereses y su carácter fundacional.



De ida y de vuelta

De ida y de vuelta

Siempre es un gusto, una didascalia y un estímulo leer a José Luis Téllez. Para el caso, su texto Simetrías, en el número de febrero actual de esta misma revista. Aborda en él un asunto sutil y peliagudo, el de la construcción simétrica en la música, arte del discurrir en el tiempo y que  sólo conceptualmente puede volver sobre sí misma para establecer un centro o un eje respecto al cual se dan las dos mitades de un todo circunscrito.



Teclados de ayer y de hoy

Teclados de ayer y de hoy

El tema eterno de cómo abordar la música del pasado – es decir: cómo resolver algo que fue hecho en un tiempo ajeno al nuestro pero que nos concierne muy íntimamente y tal es el caso privilegiado de la música – se renueva especialmente cuando se decide con qué instrumentos hacerlo. ¿Es legítimo tocar a Fulano o Mengano en unos aparatos que no pudieron conocer? Del otro extremo de la misma pregunta: ¿Es legítimo tocar a Fulano y a Mengano en instrumentos que nos parecen limitados y defectuosos para poder interpretar la música desde una sensibilidad contemporánea?