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El Blog | Blas Matamoro




Herr Ludwig y Don Gioachino

Herr Ludwig y Don Gioachino

Quiere la convención que Beethoven y Rossini sean músicos diametralmente opuestos. El patético y grave sordo de Bonn, el pimpante y jocundo cisne de Pesaro. Cierta vez, conversando con un estudioso rossiniano como Alberto Zedda, le consulté y me confirmó un paralelo entre las orquestas de ambos músicos: son la misma, a despecho de una tradición germánica que oye en Beethoven al monumento posromántico.



La verdad de quien escucha

La verdad de quien escucha

Entre las numerosas querencias de su omnívora curiosidad intelectual, Carlos Castilla del Pino sumó la de melómano. Sus amigos podíamos encontrarlo fácilmente por tierras de España o de más allá, en alguna sala de conciertos o de ópera. Siempre me llamó la atención el interés musical de este psiquiatra de profesión, dado que tanto en esta disciplina central de su obra como en otros géneros de escritura – la monografía, el tratado, la novela, las memorias personales – obviamente el medio, instrumento y ambiente a la vez, es la palabra.



Borges, un célebre sordo

Borges, un célebre sordo

Varias veces se declaró Borges sordo a la música. Hasta en la última de las conferencias que pronunció, ésta en la ciudad argentina de Córdoba, reiteró su confidencia. Quizá para compensar esta característica, dedicó algún poema a cierto gran músico, por ejemplo Brahms, y páginas ocasionales a su peculiar y algo caprichosa noción del tango y la milonga, pero nunca en lo musical.



¿Qué hacemos con la ópera?

¿Qué hacemos con la ópera?

En 1997, Graham Vick me deslumbró con su puesta en escena para Moïse et Pharaon de Rossini, con una imponente solución circular, de modo que nos veíamos las caras los espectadores y los coristas como partes de un mismo espectáculo, entre muros forrados con un papel lleno de caracteres hebraicos.



El vago estío

El vago estío

Ortega y Gasset adjetiva de vago al verano. Vago: de contornos imprecisos, propicio a la divagación. Vagar, divagar. Pero también, en sentido más pedestre, perezoso. Vagar es holgar, no hacer nada. O, más precisamente: no hacer nada productivo. En efecto, se puede no tener ganas de hacer pero también tener ganas de no hacer, eso que en italiano y en luinfardo se llama la fiacca. Traducido con suavidad: il dolce far niente.



Palabra de santo

Palabra de santo

Dice Juan de Yepes, explicándose en prosa lo que ha puesto en verso: “Música callada porque es inteligencia sosegada y quieta sin ruido de voces.” Más escuetamente, antes nos ha aseverado que existen calladas músicas y soledades sonoras. Estas fórmulas son paradójicas y han dado trabajo a los censores que siempre sospecharon de este poeta que mezclaba, armoniosamente – nunca mejor dicho – la visión mística con la visión erótica y, en tanto sublime Celestina, con la música.



El arte de la huida

El arte de la huida

Para ciertos músicos, la fuga tiene mala fama. Se la considera un ejercicio escolar complicado y estéril o el recurso de los compositores faltos de ideas que, cuando no saben qué hacer, se fugan. En efecto, fugarse es huir y la fuga consistiría en convertir una actitud moral – huir ante el peligro – en una forma estética.



A vueltas con la historia

A vueltas con la historia

¿Debe un músico hacerse cargo de toda la historia de la música para saber en qué momento preciso de la evolución se encuentra? En uno de sus raptos de provocación, Glenn Gould contestó rotundamente que sí y comparó a los colegas que no lo hicieran con esas estrellas del rock que se niegan a aprender lectura musical y solfeo.



Va de filósofos

Va de filósofos

El bilioso señor Schopenhauer entendía que la música revela la esencia del mundo. Nada más ni nada menos. Es sabido que un  filósofo alemán no se molesta por pequeñeces. El querer humano, hambriento de totalidad absoluta, tiene en la música – sigo todavía a don Arturo – su manifestación inmediata. O sea que cuando escuchamos música se nos revela inmediatamente la esencia del mundo. Es claro: sin palabras, emotivamente, muda pero sonora, iletrada pero elocuente. Lo de inmediato es cuestionable: entre el músico y su escuchante media un complejo lenguaje que poco tiene de inmediato.



Para un diccionario personal

Para un diccionario personal

Albéniz: ¿Sabía, don Isaac, que usted compuso el primer tango de la historia?

Bach: Qué concretas sus abstracciones, don Sebas. Las siento por todo el cuerpo, por eso que, a falta de mejor palabra, llamamos el alma.

Beethoven: La misma luz prodigiosa ilumina sus mínimas bagatelas y sus grandiosas sinfonías. Hay que repetirlo, una vez más: el tamaño no importa.

Berg: En tus geniales y coloridas disonancias se absuelven los crímenes del siglo XX.