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El Blog | Blas Matamoro




El mono melódico

El mono melódico

Octavio Paz definió, sin decirlo expresamente, al ser humano como un mono gramático, un simio que había llegado a inventar la escritura. Sin pretender una ampliación de aquel memorable texto ¿podríamos definirnos los humanos como unos monos melódicos, simios que inventamos la música? Nos armonizaríamos con las teorías evolucionistas y progresistas que florecieron en Europa a cargo de Comte, Darwin, Spencer y Marx, al mismo tiempo que la música wagneriana.



Otra bachiana más

Otra bachiana más

Es sabido que Bach compuso sus Variaciones Goldberg para aliviar los insomnios de un noble señor que las pagó y no las oyó nunca. Al cabo de los siglos, volver a ellas es una de las tareas más apasionantes y menos renunciables de la música. Allí se entreveran el alocado Glenn Gould con los sensatos Geoffrey Paysant y Erwin Bodky, por ejemplo. Lo cierto es que, mientras Beethoven y Brahms, por no irnos a la estrictez de los casos dieciochescos, varían manteniendo en cada número una estructura similar, diríamos que fija, Bach no.



Dos grandes y un imperio

Dos grandes y un imperio

Theodor Fontane fue el mayor novelista del realismo alemán decimonónico. Brevemente: el Galdós tudesco. Además, hacia el fin de sus años, el fin del siglo XIX, llegó a ser el gran escritor nacional del flamante Segundo Imperio. Como se ve, contemporáneo de Wagner. 



Wagner según Tolstoi

Wagner según Tolstoi

En el capítulo V de la séptima parte de Ana Karenina, Tolstoi nos muestra al virtuoso y sensible Levin yendo a un concierto donde se estrenan dos obras fantásticas (quiero decir: obras inventadas por Tolstoi pero desconocidas en el mundo de la música histórica). Una es una fantasía sinfónica sobre Rey Lear de Shakespeare y la otra, un cuarteto de cuerdas en memoria de Bach.



Esto está cantado

Esto está cantado

Antigua y, a mi modo de ver, errónea discusión, es la que trata de establecer si, en el caso de la música cantada, priman las palabras o las músicas. Entiendo que el canto produce un símbolo donde la música y la palabra se unen en una sola significación.  A menudo se practica una prueba que suele corroborar lo anterior. Se leen textos de óperas o canciones y se advierte que no coinciden con su resultado lírico. Si propusiéramos a los cantantes que, simplemente, los recitaran, la obra desaparecería y las palabras mostrarían su inanidad.



Un fraile ilustrado y melómano

Un fraile ilustrado y melómano

Escasas huellas ha dejado la biografía de Antonio Literes (1673-1747). Entre los investigadores que más han contribuido a recuperarlas figura el profesor Andrea Bombi. Sin ir más lejos, esta revista llamó a su colaboración en el dossier pertinente (número 117, diciembre de 1997). Rescato, gracias a sus trabajos, un hecho que, en cierto modo, es lógico sin dejar de ser excepcional: algunas observaciones de fray Benito Jerónimo Feijoó, allá por 1726.



Mujeres fatales

Mujeres fatales

La ópera ha cortejado a las llamadas mujeres fatales: Manon, Carmen, Salomé. Son las que consiguen que los hombres pongan de manifiesto sus ocultas partes siniestras y, gracias a ellas —a sus partes siniestras, quiero decir— llegar a la ruina y al crimen. Hasta la pobre Dama de las Camelias puede incorporarse a la lista, ya que conduce al incauto amante hacia un conflicto familiar que el pobre pardillo no es capaz de tratar con su padre.



Una página de Rousseau

Una página de Rousseau

El caso de Jean-Jacques Rousseau es el infrecuente de un escritor que fue, a la vez, músico: compositor y polemista en el debate musical habido en Francia en la segunda mitad del siglo XVIII. En su novela Julia o la nueva Eloísa (1761) discurre apretadamente sobre la relación, siempre difícil de aclarar, entre  aquellas dos artes. El relato es epistolar y el personaje de Saint-Preux escribe a su amada Julia las impresiones que le produce una sesión de música vocal (Primera Parte, carta 48).



Los músicos de la reina

Los músicos de la reina

Con famas encontradas como la de ser un hermafrodita, amar la filosofía -protegió a Descartes de las persecuciones religiosas– y ser bien vista por la Iglesia, Cristina de Suecia, fea y suntuosa, culta y amiga del escándalo, recaló en la Roma de los Papas. Y como su colega Luis XIV, anticipó la era de los absolutistas ilustrados.



Chéreau frente a Wagner

Chéreau frente a Wagner

Patrice Chéreau ha hecho la crónica de sus trabajos para la tetralogía wagneriana en Bayreuth, entre 1976 y 1980, con la dirección musical de Pierre Boulez (Cuando hayan pasado cinco años, traducción de Susana Cantero, Alba, Barcelona). Admite que encaró la obra sin saber apenas nada de música, confiando en Boulez,y con una doctrina sociológica acerca del tema: los gigantes reclaman su salario, la propiedad como robo, Wagner en las barricadas de 1848 y su amistad con Bakunin, etc.