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El Blog | Blas Matamoro




Rubén Darío, la música y los músicos

Rubén Darío, la música y los músicos

A la cabeza del movimiento modernista, Rubén Darío no sólo renovó nuestra lengua literaria sino que formuló una doctrina estética de lo raro y lo precioso, y una teoría poética que, de manera dispersa y fragmentaria, apunta a tener un fundamento musical. Que los versos rubenianos son musicales gracias a su múltiple maestría prosódica, es algo bien sabido. Rubén tuvo siempre un oído muy fino para percibir las sugestiones musicales del castellano, sus cadencias, modulaciones y hasta sus silencios. Pero no es el tema de estas líneas sino la teoría poética mencionada.



Las óperas de don Benito

Las óperas de don Benito

Es una convicción bastante pacífica que los países de nuestra lengua han tenido siglos enteros de letrados sordos a la música. La cosa no es tan tajantemente cierta pero se le aproxima lo suyo. En el caso de Benito Pérez Galdós, el máximo novelista español del siglo XIX, activo las dos primeras décadas del XX, hay lecturas para todos los gustos. La materia ha sido prolijamente tratada en títulos como Galdós crítico musical de José Pérez Vidal, Galdós y la música de Pedro Schlueter y La biblioteca de Pérez Galdós de Chonon Berkowitz.



Rilke, la música y los músicos

Rilke, la música y los músicos

La biografía y los textos de Rainer María Rilke cuentan en castellano con cierta tradición de estudiosos, desde Ferreiro Alemparte hasta Mauricio Wiesenthal y Antonio Pau. Todos ellos han señalado la importante y constante presencia de la música en la obra rilkeana, rematada en cierta medida con los Sonetos a Orfeo, el mítico cantor que inventó legendariamente la música para conmover a las fuerzas de ultratumba, es decir para matar a la muerte.



Schopenhauer y la música

Schopenhauer y la música

La proverbial sordera de los letrados para la música, propia de los países de nuestra lengua, parece ir cediendo en los últimos tiempos con varios estudios acerca de los vínculos entre música y palabra, es decir entre música y pensamiento. A la serie se acaba de añadir el libro de un joven investigador madrileño, Carlos Javier González Serrano: Arte y música en Schopenhauer. El camino hacia la experiencia estética (Locus Solus, Madrid, 2016).



Un invento español

Un invento español

¿España, país pobre en inventores? Tal vez sería mejor decir que es un país de pocos pero decisivos inventos. Cito tres, el tercero propio de nuestra materia: el submarino, el autogiro y el canto moderno. Lo podríamos denominar quizá propiamente como canto romántico o, por costumbre, bel canto. Lo debemos a una familia de cantantes y didactas que respondieron al muy corriente apellido de García: Manuel, padre e hijo, y dos chicas hoy legendarias apellidadas según sus maridos: María Malibrán y Pauline Viardot.



Para un retrato de Erik Satie

Para un retrato de Erik Satie

Mucho se ha dicho sobre Satie, en especial porque su arte es, en buena medida, literario, el arte de subtitular sus piezas, más allá de los géneros real o fantasiosamente invocados. Vaya una página añadida, con la excusa de su sesquicentenario (1866-1921). Conviene empezar el esbozo recordando algunos de aquellos nombres: Embriones disecados, Preludios fofos para un perro, Sonatina burocrática, Pieza en forma de pera. Muy sugestiva es la apelación a Rossini, con sus Pecadillos, sólo que el italiano los atribuyó a su vejez y Satie, a su infancia.



En busca de la Norma

En busca de la Norma

Si hubiera que hacer un palmarés de la ópera y se me consultara, uno de los títulos de primer rango sería para mí Norma de Vincenzo Bellini. Estrenada en 1831, heredera de los rigores líricos neoclásicos, apunta, a la vez, hacia la depuración belcantista y al estudio romántico de los sentimientos, entre el odio y el amor, sintetizados en el sacrificio. En todo caso, la historia es romántica en tanto historia de amor, o sea de ilegalidad.



El caso Rautavaara

El caso Rautavaara

La reciente muerte del finlandés Einojuhani Rautavaara (1928-2016) ha replanteado el tema de las etapas progresivas de la música y, por lo mismo, sus movimientos regresivos. Rautavaara proviene de Sibelius, un músico que, en pleno siglo XX, un siglo musicalmente convulso, siguió valiéndose de un lenguaje contemporáneo, por ejemplo, de Dvorak y Tchaikovsky. Es cierto que exploró soluciones formales inéditas en algunas de sus sinfonías —especialmente en la séptima— pero su utillaje sinfónico siguió siendo el señalado.



Rossini una vez más

Rossini una vez más

En el número en curso de Scherzo puede leer un texto de José Luis Téllez, inteligente y documentado como todos los suyos, titulado “El nacimiento del romanticismo”. En él vindica a Rossini como uno de los iniciadores del romanticismo musical, en un género como la ópera italiana, el que parecía ser el más alejado de toda sede romántica. En efecto, a pesar de tomar su nombre del latín (romanticus: algo escrito en legua romance), rápidamente se asocia dicho movimiento con la Europa germánica y anglosajona.



Algo más sobre el realismo musical

Algo más sobre el realismo musical

Pareciera que el realismo es un tema meramente histórico en materia estética, sobre todo por la aparente dominación de las artes técnicas de la imagen que, unidas a la captación y reproducción electrónica del sonido, nos permiten apoderarnos de la realidad tal cual es. Podríamos decir: tal cual es según la imagen y el sonido que captamos, con lo que nos metemos en una espiral interminable de equivalencias (¿equívocos?) sobre temas filosóficamente tan arduos como lo real, la realidad y los realismos.