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Una propuesta




PorBlas Matamoro - Publicado el 22 July 2010

Una propuesta

Boccherini concedió escasísima importancia a su Musica notturna di Madrid. Era un “quintetito” hecho en Boadilla del Monte, en la soñolienta corte del infante Don Luis, sin fecha cierta, entre 1776 y 1785, acaso con algo de nostalgia por las noches matritenses. Más concretamente: de la franja más castiza y goyesca de Madrid, entre la Morería, la Cuesta de la Vega y el Cuartel de los Alabarderos. El músico llegó a pedir a su editor de París que no la publicara, pues se trataba de una obra incomprensible fuera de España. Hoy, según sabemos, junto con el inevitable minué, es lo más trajinado de su catálogo.
         Arriesgo que esta obra es el primer poema sinfónico de la historia. Si bien está escrita para quinteto de arcos, se puede ejecutar – normalmente así ocurre – por una orquesta de la misma composición y los efectos sinfonizantes en los que fue maestro Boccherini, lucen con facilidad.
         ¿No hubo antes que él música instrumental de basamento literario, lo cual acreditaría otro precedente? Sí, desde luego, pero sin consecuencias formales. Las cuatro estaciones de Vivaldi remiten a poemas justamente estacionales mas están resueltas como conciertos: un ripieno con pasajes de violín concertante. Lo mismo puede decirse de algunas suites de Telemann, inspiradas por escenas del Quijote o por geografías pintorescas, tan del gusto del barroco por lo exótico. En cambio, Boccherini se deja llevar por una actitud impresionista, dando trámite de discurso musical al rezo de los devotos, las campanadas de las iglesias, los bailes decentitos o menos, la marcha de los alabarderos en retreta. Es decir: la inspiración – nunca mejor dicho: la respiración del aire madrileño – es la que condiciona la solución formal, totalmente inédita, que es lo propio del poema sinfónico.
         Propongo al alcalde de la Villa y Corte, que es un melómano conocido, aprovechando el receso estival y que remiten los arrebatos olímpicos, que declare a Madrid Capital Mundial del Poema Sinfónico. Y a quien quiera suscribir la propuesta, que lo haga desde estas páginas.
 
Blas Matamoro