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Voces en precario




PorArturo Reverter - Publicado el 07 August 2012

Voces en precario

En la temporada 2011-2012 del Real, concluida con Ainadamar de Golijov, pudimos contar con la participación de trece cantantes españoles. Parva cosecha en un total de 107 voces. ¿Cómo es posible que en un país, de tan larga y rancia tradición vocal, no haya más que una docena de intérpretes que puedan cumplir un decoroso cometido en cualquiera de las óperas programadas? Por muy baja que fuera la calidad, por muy escasa la técnica, por muy en declive que esté nuestra enseñanza, cuesta creer que de entre los cientos de estudiantes de la materia canora o de entre los profesionales ya encarrilados no haya ni siquiera una treintena que estén en condiciones de prestar una actuación digna y que puedan acogerse a un necesario plan de protección de valores nacionales destinados a participar en un Teatro NACIONAL como es el de la Plaza de Oriente de Madrid.

Conocida es la afirmación de Mortier, actual responsable artístico de la entidad, en relación no ya con las voces de aquí, sino también en lo tocante a la creación operística de esta tierra. Siempre ha sido renuente el belga a la hora de programar títulos españoles, pese a que desde hace tiempo obra en su poder una extensa lista elaborada por el ICCMU. Y ha preferido representar, la temporada última y la siguiente, sendas óperas de Mercadante, I due Figaro y La rappresaglia. El hecho de que ambas se estrenaran en nuestro suelo no justifica su inclusión cuando, como decimos, se deja de lado la exhumación de lo realmente hispano. Aun cuando sea Muti el empeñado en recuperar esta banal literatura del italiano. Una obra tan importante como Cristóbal Colón de Carnicer, sin duda reveladora de un estilo imitativo pero escrita por un español, ha tenido que ser acogida en el Maestranza de Sevilla, aunque en versión de concierto.

Un ejemplo más del desprecio de Mortier por los nacionalismos, al menos el nuestro; una actitud que ya puso de manifiesto en la entrevista que hace un par de años publicamos en Scherzo. Ese rechazo se extiende, como decimos, a los intérpretes vocales. Para él, los cantantes españoles no saben cantar Mozart ni están en el secreto de los estilos. Por supuesto que hay muchos que padecen de esos males; como en otros países. Pero no todos. Desconocemos cual es el plan de audiciones elaborado por el Real; y si realmente existe; y si existe, ¿quién asiste a las pruebas? ¿Quién juzga a las voces? ¿Quién o quiénes seleccionan? Parece verdaderamente raro que de esas teóricas audiciones no salgan voces medianamente educadas, preparadas o de mínima calidad. Si no, no se entiende que, de nuevo, ahora para la temporada 2012-2013, aunque la cantidad ha aumentado, únicamente podamos contar veintiún cantantes de aquí; y solamente dos en partes realmente principales: la soprano Ainhoa Arteta –que tuvo un franco éxito al sustituir a Sondra Radvanovsky en Cyrano-, como Donna Elvira de Don Giovanni, un cometido para el que, a nuestro juicio, le falta envergadura, aunque más le falta a Christine Schäffer para Donna Anna, y el tenor Plácido Domingo –no podía faltar- en el papel de Neruda de Il postino de Daniel Catán.

Hagamos la corta relación: Pilar Vázquez, mezzo con hechuras que tiene un gran futuro (tabernera), Fernando Radó (Mitiuska), Antonio Lozano (un boyardo de la corte)y Tomeu Bibiloni, que es de los más solicitados (Boyardo Kruschov), en Boris Godunov; María Luisa Corbacho (Abadesa), Marina Rodríguez-Cusì (celadora), Itxaro Mentxaca, Auxiliadora Toledano, Anna Tobella, Sandra Ferrández y Maite Maruri (en distintos pequeños papeles) en Suor Angelica; Marifé Nogales (Dama de Lady Macbeth); Roger Padullés (Andrés), Tomeu Bibiloni (segundo aprendiz) y Francisco Vas (un loco) en Wozzeck; Sylvia Schwarz (Beatrice) en Il postino; por fin, José Bros (Devereux), Mikeldi Atxalandabaso (Lord Guglielmo Cecil) y Simón Orfila (Gualtiero) en Roberto Devereux.

Se podrá decir que la selección no está mal, que vamos a mejor. Pero no parece tan relevante cuando el total de partes a servir asciende a 132 y la mayoría de los papeles en los que intervienen son minucias y se reparten sobre todo en dos óperas: Boris y Suor Angelica. Habría que abrir el abanico y dar oportunidades a voces que el día de mañana pueden llegar a ser algo. En España hay todavía bastantes concursos, academias, exámenes –de Juventudes Musicales con sus becas, por ejemplo-, teatros y teatritos en donde buenos ojeadores pueden descubrir a esos jóvenes o no tan jóvenes valores. Hay que arriesgarse y probar, tener un banco amplio de buenos elementos dispuestos a estudiar, a prosperar y salir luego al ruedo. Pero para eso se requiere precisamente otorgar confianza a una preparación que muchos intentan conseguir y reforzar mediante estudios fuera de nuestras fronteras. Algunas experiencias no fueron, después de todo, tan mal. Recordemos aquel Viaggio a Reims rossiniano puesto en escena por Sagi con un reparto joven netamente español.

No se trata, por supuesto, de colocar porque sí a nuestras voces. Pero en ocasiones las foráneas no son siempre mejores. Hay que ir introduciendo paulatinamente aquellas que revelen maneras y muestren un futuro prometedor. Tampoco queremos establecer aquí una casuística siempre peligrosa. Pero sí podemos apuntar, a vuelapluma, algunos nombres que sería muy recomendable tener en cuenta, incluso para cometidos estelares, en ese hipotético banquillo. Como los de las sopranos Laia Falcón, María Ruiz, Raquel Lojendio, Elena de la Merced, María Eugenia Boix, María Mendizábal, Sonia de Munck, María Espada, Lola Casariego, Marta Almajano, Elisandra Melián, Laura Alonso, María Hinojosa, Celia Alcedo, Ana Ibarra o Saioa Hernández; las mezzos Nuria Lorenzo, Elena Gragera, Silvia Tro, María José Montiel, Nancy Fabiola Herrera, Maite Beaumont, Ainhoa Zubillaga, Marta Knörr, Paz Martínez o Marta Infante; los contratenores Flavio Oliver, Jordi Domenech, Carlos Mena o Xavier Sabata; los tenores Celso Albelo, Alejandro Roy, Jorge de León, Enrique Ferrer, José Ferrero, José Luis Sola, Albert Montserrat, Ismael Jordi, Andeka Gorrotxategui, Jorge Rodríguez Norton, Agustín Prunell-Friend, Juan Sancho, Francisco Corujo, César Escobar o el veteranísimo Ignacio Encinas, aún con agudos impactantes; los barítonos David Menéndez, Alfredo García, Juan Jesús Rodríguez, Joan Martín-Royo, José Antonio Carril o César San Martín; los bajos Felipe Bou y José Antonio López. Algunos actuaron ya en el Real, pero con anteriores direcciones artísticas.