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Preguntas y respuestas sobre la gola




PorArturo Reverter - Publicado el 07 July 2010

Preguntas y respuestas sobre la gola

Nuestro amigo Oskargs me hace unas preguntas sobre la gola, un tema que, a lo que parece, da tanto de sí como para dedicarle a esta conversación una nueva entrada en el blog. 
 
¿El canto no engolado es propio solamente del canto lírico canónico o se da en otro tipo de "cantos"?
En cualquier tipo de canto, lo que sucede es que en otros no nos damos tanta cuenta como en el canto que llamamos impostado. Así no reparamos en los engolamientos de los cantantes ligeros, o de pop, o de canción melódica. Raphael, por ejemplo, siempre ha metido gola a base de bien. O una antigualla como Tom Jones. No hablemos de los Sting, Prime, el espantoso Jackson o los berreones de los grupos más heavy.
 
¿Los cantantes de flamenco cantan engolados o el efecto es otro?
 Ahí también podemos encontrar mucha gola. Los jondos lo hacen habitualmente –no los parientes tipo Antonio Molina-: De la Matrona, Mairena, Caracol, más tarde Meneses, los clásicos en general; u, hoy en día, El Cigala, Poveda o Mercé. Sucede que en ellos, gracias a una respiración muy natural, cuya técnica debe de adquirirse por genes, ese engolamiento no descoloca y viene bien a la expresión, al desgarro. Los melismas propios de los distintos palos son impulsados también por continuos golpes de glotis.
 
¿Para realizar el falsete hay que engolar?
 No. El falsete es un sonido de cabeza, aflautado, en el que las cuerdas vocales sólo vibran en uno de sus extremos y que, por tanto cuesta menos emitir; necesita menos apoyo muscular, menos aire. Esa técnica es la de los contratenores, que trabajan a una octava, en tesitura de mujer para entendernos. Algunos cantantes emplean el falsete para dar notas agudas a las que les es difícil acceder a plena voz. Un caso reciente, escuchado aquí en Madrid, es el del buen tenor alemán Klaus Florian Vogt. En las escaladas hacia la zona alta que le plantea su personaje de Paul de La ciudad muerta de Korngold, además de recurrir a la emisión abierta, falsetea que da gusto; con lo que, en este caso, le línea se resiente.
 
¿El sopranista, contratenor, o el castrati utilizaban algún tipo de engolamiento o lo que se denominan agudos de cabeza?
 Aquí no es normal que haya engolamiento, aunque los falsetes también pueden ser reforzados por un toque de gola. Claro que es distinto el modo de emitir de un contratenor, tanto el grave –contralto- o medio –mezzo-, como el agudo o muy agudo –sopranista-, que el que practicaban los castrati, que emitían de manera natural, sin ningún tipo de artificio –aunque todo canto lo sea, en realidad-, pues sus cuerdas vocales, tras la ablación de los genitales, no se desarrollaban y por eso tenían timbres femeninos.
 
¿Las mujeres pueden engolar o eso se da menos en su cuerda?
 Esta pregunta se relaciona con la anterior. Es difícil que una mujer, como en su tiempo un castrato, emita de gola, dadas las características de su mecanismo de fonación, que proporciona un mayor sombreado natural –lo que elimina prácticamente el a veces engorroso problema del pasaje de registro-. Aunque no hay que descartar tampoco la producción de sonoridades espurias.
 
¿Cómo puede haber cantantes que hagan una carrera de más de 40 años utilizando masivamente el engolamiento?
 A base de insistir en una técnica determinada, parece que se va haciendo callo. Lo mismo que los del pop o los flamencos están años y años cantando canónicamente mal y aguantan, pasa con los líricos. La sonoridad pierde tersura, belleza, pureza, se endurece, ya lo sabemos, pero se instaura como costumbre adquirida y se hace fuerte. Plácido Domingo lleva años cantando de gola –no lo hacía en sus brillantes comienzos- y actualmente, de un tiempo largo a esta parte, también de nariz, a fin de reforzar, de ampliar y oscurecer, pues lo necesita para acometer algunos de los personajes de entidad más dramática que ha ido incorporando a su repertorio. Y sigue tan campante. Claro que el suyo es un caso muy notable de longevidad y resistencia; un fenómeno ante el que hay que descubrirse, aun cuando su arte de canto, su línea sean harto criticables. El joven Kaufmann, del que hablábamos recientemente, es asimismo buen ejemplo. La voz es hermosa, la de un lírico, e incluso este toque de gola le otorga a veces una calidez indudable, pero hay notas que rechinan porque contribuyen a que el buen canto se desdibuje y que la línea pierda la deseada tersura.
 
¿Qué cantantes (ejemplos) saben utilizar el engolamiento como recurso expresivo, pero saben cuándo lo hacen, y pueden volver sin problemas y cuando quieren al camino de la técnica canónica?
 Ha habido muchos en la historia. Sabían modular su canto y, efectivamente, dotarlo de colorido, matizarlo por vía de la regulación de intensidades y, ocasionalmente, de toques de gola. Escúchese, por ejemplo, al hace poco desaparecido barítono Giuseppe Taddei en el recitativo y aria del último acto de Las bodas de Fígaro. Hay que ver qué forma tan inteligente de emplear la gola a efectos expresivos. El gran tenor Aureliano Pertile hacía de eso un arte. El mismo Leo Nucci, viejo zorro ya, refuerza su expresión a base de gola en pasajes dramáticos: él es un barítono muy lírico en origen. Debemos distinguir, por tanto, el empleo de la gola a efectos expresivos, inteligentemente aplicados, de su utilización como mecanismo espurio de reforzamiento permanente del sonido.
 
¿Era Kraus un claro ejemplo de NUNCA UTILIZACIÓN del engolamiento? 
 Sin duda. En esto, como en tantas cosas, Kraus era muy honrado, muy profesional. Su canto era un ejemplo de antiengolamiento. Su emisión era a la máscara, por lo que sus sonidos estaban siempre muy altos, eran aéreos, ligeros, claros, resonaban muy arriba. Lo contrario a aquellos que se caracterizan por los feos efectos de gola.

¿Por que no se habla nunca de la fibrilación de las cuerdas al emitir el registro agudo?

¿Sr. Reverter, qué le parece la interpretación de la maravillosa aria del Cantante Italiano de El Caballero de la Rosa por Jonas Kaufmann en el DVD dirigido por Thielemann? ¿Es un verdadero desastre, próximo al efecto de afonía, o me lo parece a mi? De veras me quedé de piedra al escucharla por primera vez en el DVD. Creo sinceramente que si Kaufmann no tuviera el físico que tiene su éxito, que es indudable, sería mucho menor. Algo así pasaba con Beckham en el fútbol. Parece una frivolidad, pero creo que esta del atractivo físico en la ópera no es una cuestión baladí en lo que está pasando desde hace unos años. Mal lo tendría el gran Bergonzi hoy en día.
Me pregunto si todas esas personas que dicen, y lo escriben por ahí, que Kaufmann es un gran tenor, "el mejor del mundo" se lee a veces,o que consideran a Plácido Domingo el summum de los tenores del siglo XX, han escuchado alguna vez a los grandes artistas de esa cuerda, como Caruso, Schipa, Fleta, Pertile, Bjoerling, Wunderlich, Bergonzi o Kraus, por citar solo unos pocos. De verdad que no puedo entenderlo, salvo que se deba a una congénita y bastante generalizada falta de sensibilidad para apreciar el verdadero arte del canto. Incompatible, para mi gusto, con el canto esforzado, engolado, casi hacia adentro, de tantos tenores de hoy. Al final, es la música la que pierde.